El 10 de mayo de 2006, el Sevilla FC selló su nombre en la historia del fútbol europeo al conquistar su primer título continental en Eindhoven. Frente al Middlesbrough, que llegaba con la ilusión de su primera final continental, los hispalenses demolieron al ‘Boro’, marcando el inicio de una etapa dorada para el club y su afición.
El nacimiento de una dinastía
La crónica de aquel partido en el Philips Stadion comienza con un Sevilla atrevido, sin complejos y decidido a cumplir con las apuestas Europa League de Betfair de la época. Bajo la dirección de Juande Ramos, el primer aviso lo dio Jesús Navas, desbordando por la derecha y asistiendo para que Luís Fabiano adelantara a los sevillistas antes del descanso.
En la segunda mitad, Enzo Maresca sentenció con el segundo… y con el tercer tanto. El cuarto lo firmó Frederic Kanouté con un cabezazo certero que desató la euforia en la grada. El 4-0 final fue el reflejo de una superioridad aplastante que dejó claro que el Sevilla no era un invitado en esa Copa de la UEFA.
El triunfo fue el que inició un idilio con la segunda copa continental y el Sevilla FC. Además, infundió una gran confianza y ambición a una plantilla y una ciudad hambrientas de títulos. Ya el club no era una comparsa en el Viejo Continente, se había convertido en una autoridad futbolística capaz de competir contra cualquiera.
Del sueño de Eindhoven a un legado imparable
Hoy, 19 años después de aquella primera gran victoria, el Sevilla FC ha convertido en algo casi habitual su presencia en el fútbol europeo. Lo que empezó como un sueño en Países Bajos, hoy en día es un legado muy destacado: siete títulos de la UEFA Europa League (récord absoluto) y una colección de grandes noches europeas que han afianzado la reputación del club como un especialista en el torneo.
Más allá de los trofeos, el Sevilla solidificó una identidad futbolística basada en la valentía, la cohesión colectiva y la calma en los momentos decisivos. Figuras como Diego Capel, Ivan Rakitić o Wissam Ben Yedder han sido tan importantes en las apuestas deportivas después como lo fueron entonces Maresca, Kanouté y compañía en 2006.
El impacto de aquel primer título se extendió más allá del terreno de juego. La proyección internacional del club, su valor de marca y su atractivo a la hora de fichar a jugadores de mayor nivel crecieron enormemente. Además, la afición sevillista adquirió un nuevo estatus de reconocimiento global, colocando al Sánchez Pizjuán como uno de los estadios más temidos por los rivales.
Ahora, el Sevilla FC celebra un aniversario y la pervivencia de un estilo ganador y de una gran ambición. Cada 10 de mayo, los sevillistas recuerdan aquella noche de Eindhoven, no como un espejismo, más bien como el punto de inicio de una leyenda y de un idilio con la segunda competición del fútbol europeo. Con esto, solo queda felicitar a los sevillistas y esperar que, en los próximos años, puedan volver a competir como antaño por las Europa League.