Aquellas postales de felicitación navideña...

20/12/14 +Jerez Mikel Zubillaga

La revolución que ha supuesto Internet desde su introducción social a finales de la década de los 90 ha relegado a un plano secundario las postales de felicitación navideña.

Escritas a mano con palabras comunes en estas fechas pero salidas del corazón en ese momento, las postales navideñas iban de un punto a otro de España como nexo de unión en el deseo de la manida frase “Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo”.

Familiares y amistades intercambiaban deseos -y aún lo hacen los más mayores que no se atreven con la red de redes- por medio de estas postales, desconocidas para las nuevas generaciones. Correos incrementaba su trabajo en estas fechas previas a Navidad.

Poco a poco se fueron imponiendo otro tipo de conductos para la felicitación: correo electrónico, SMS -antes- y ‘wasap’ -ahora-. Incluso, estas mismas postales se han ‘actualizado’ para trasladarse a la pantalla.

Para la mayoría, son sistemas rápidos, instantáneos y menos laboriosos (comprar la postal, escribirla, ponerle un sello, echarla al buzón…). Pero, para otros, las de ahora son felicitaciones basadas en una especie de automatismo insensible. Menos humanas.

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