Año 1905. Jerez de la Frontera figura entre las principales ciudades de España que no son capitales de provincia, tanto por su número de habitantes como por su comercio, contando con diferentes establecimientos bancarios, fabricación de aguardientes y licores, los renombrados vinos, alfarerías, fábricas de harinas y productos químicos.
Un total de 62.628 habitantes tenía por entonces una ciudad que, 110 años después, supera los 212.000 habitantes. Un siglo y una década después, Jerez sigue destacando entre las principales ciudades que no son capitales, pero poco queda de aquella ciudad que destacaba por sus comercios y fábricas.
Sobre ese Jerez de 1905 también se indica (en Portfolio fotográfico de España, cuaderno número 51): "La población ofrece agradable aspecto, hallándose iluminada por medio de gas y electricidad, bien abastecida de aguas y cuidada urbanización en sus plazas, mercados y hermosas vías públicas, entre las cuales sobresalen sus expléndidas alamedas. Posee asimismo numerosos centros recreativos, magnífico teatro y plaza de toros".