La Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (GANVAM) estima que las matriculaciones en Andalucía subirán del orden de un 4% en 2014, hasta alcanzar las 79.680 unidades, siempre y cuando no se rompa la inercia positiva de las ventas a través de nuevas ediciones del Plan PIVE. En España, el mercado de nuevos crecerá del orden del 14,8%, con 830.000 unidades previstas al cierre del ejercicio.
Este programa de estímulo a la compra está actuando como palanca de recuperación de la economía y puntal para el mercado andaluz. De hecho, la región concentra el mayor volumen de operaciones sujetas al PIVE, con el 15,7% del total del mercado, lo que ha impulsado las ventas un 18% hasta mayo, con 34.799 unidades, dos puntos por encima de la media nacional.
No obstante, la patronal condicionó la recuperación real del mercado a la normalización de la curva económica y, sobre todo, a la apertura definitiva del grifo de la financiación tanto para los compradores que deben soportar todavía unas exigencias de garantía demasiado elevadas como para los vendedores que precisan de crédito para su circulante. Según datos de la consultora Nielsen, en los próximos dos años, el 31% de los españoles planea adquirir un coche nuevo, lo que prueba que existe una demanda latente.
A pesar de un cierto clima de optimismo moderado, lo cierto es que esta vuelta a la rentabilidad de los concesionarios se está viendo lastrada por la difícil situación que atraviesa la posventa, consecuencia de un parque cada vez más antiguo, donde se realizan cada vez menos reparaciones y de menor cuantía, y donde la lacra de los talleres ilegales ?que representan la cuarta parte de las reparaciones totales- genera unas pérdidas de unos 1.000 millones anuales al conjunto del sector legalmente establecido.