La gestión del circuito fue casi privada y, las arcas del ayuntamiento han quedado bastante maltrechas. Pagos, cargos y una gallina de los huevos de oro que deja mucho dinero en la zona cuando llega abril... y mucha deuda para el resto del año.
La deuda del circuito, que debiera dar superávit, asciende a 40 millones de euros, la mayor parte por el impago de las obras de 2002. En marcha, un plan de viabilidad para, se espera, poder relanzar un nuevo proyecto.
En las actuales instalaciones se pretende construir un nuevo circuito de motocross y otro de asfalto que sea más cercano para el ciudadano.