El equipaje

12/09/13 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Llevaba un buen rato soportando los malos modos de aquel joven. Arcadio aguantó como pudo los primero cien kilómetros, pero al poco le rogó educadamente a quien ocupaba el asiento de delante, en el autobús, que hiciera el favor de dar golpes con la cabeza en el asiento y que bajara un poco el volumen del aparato con el que estaba escuchando música.

Fue mucho peor. El joven todavía subió un poco más el volumen y los golpecitos con la cabeza en el respaldo se acentuaron. Otro pasajero también se quejó, pero no sirvió para nada.

Arcadio lo había visto cargar su maletón azul con pegatinas, después apuró el cigarro y se sentó en el asiento 22 B, puso la música y comenzó el bailecito.

Menos mal, pensó el viejo al llegar a su destino. Bajó despacio ante la mirada burlona del incómodo pasajero de viaje y esperó a que se abriera el maletero para coger su maleta antes de que el autobús prosiguiera su camino hasta final de trayecto, 250 kilómetros más adelante.

No se lo pensó. El joven estaba al otro lado del autocar, de modo que cogió su equipaje y luego, la maleta azul con pegatinas. Con una risa infantil, Arcadio vio el autobús alejarse.

Cuando vayas a buscar la maletita, cacho cabrón, se te quitan las ganas de fastidiar seguro ?dijo en voz baja antes de dejarla abandonada en mitad de la estación del pueblo.

Autor: Juan Manuel Sainz Peña (escritor)

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