El gato

30/01/14 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Era un gato grande, pero joven. Se había encaramado a una de las últimas ramas del árbol, y allí, tendido, observaba el panorama del barrio, las casas y el resto del parque.

-Minimo, miraaaaa el minino. ¿No te puedes bajar? Baja, toma, toma, toma, toma…

-Miauuu -dijo el gato.

El gato miró hacia abajo y vio a una anciana. Era una señora delgada, impecablemente vestida y con el pelo canoso. Apoyada en un bastón miraba hacia arriba, sin dejar de repetir: miniminiminimini.

Luego el animal, mientras se daba un soberano repaso con la lengua a los cuartos traseros, vio como la señora sacó con cuidado un teléfono móvil. Al poco, otras personas se arremolinaron en torno al árbol, señalando hacia la rama.

-Baja, gatito, bajaaaa -dijo un joven tocando los palillos-. Minimininini.

-Miauuu.

-Está asustado, el animalito -dijo la anciana tras colgar el teléfono.

Enseguida una sirena aulló a lo lejos, como un gemido lastimero. Un coche amarillo y grande, con una escalera enorme, entró despacio en el parque y se colocó cerca del árbol.

-Miaaaauuu.

-¿Dónde está el gatito señora? Ha llamado usted, ¿verdad?

-Si, pobrecito mío. Está ahí arriba.

-Miaaau.

El hombre que había hablado con la anciana dio la orden al que conducía el camión y enseguida la escala subió a la altura donde estaba el gato. Para entonces un buen puñado de curiosos se agolpaba cerca del camión de bomberos.

-Miau….

El bombero subió hasta la rama, luego cogió al gato con cuidado, le acarició la cabeza y le dijo:

-Ea, minimo, ya está. -Y cuando llegó al suelo preguntó si era de alguien y como nadie contestó, lo dejó ir ante el aplauso de la concurrencia y la emoción de la anciana.

-Gracias, gracias, señor bombero.

Cuando todos se hubieron ido, el gato se fue al árbol y allí trepó de nuevo hasta la rama donde se tumbó pensando:

-A ver si a la próxima, cuando diga miauuu, entienden que lo que quiero decir es: no den por saco, oigan, que aquí se está de cine.

Luego, ronroneando bajo el tibio sol, se echó a dormir.

Autor: Juan Manuel Sainz Peña (escritor)

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