El hábito no hace al monje, pero ayuda

27/01/14 +Jerez Carlos Cabral

En la vida real, el hombre común se disfraza  con el fin de no ser reconocido o transformarse; en el teatro, sin embargo, el actor se viste para representar el personaje que interpreta y hacerlo así más cabal y reconocible por el espectador. Esta es la diferencia entre disfraz y vestuario.

El concepto de vestuario en teatro ha ido evolucionando a lo largo de su historia, y si bien en el teatro clásico griego el vestuario se reducía a un conjunto de máscaras y túnicas, en la actualidad entendemos por vestuario el conjunto de prendas, complementos y accesorios utilizados en un espectáculo para definir y caracterizar a un personaje en su contexto.

Al representar una historia es muy importante la parte visual del espectáculo, que es la que capta la atención del ojo del público. El decorado, la utilería, el maquillaje y en el vestuario son elementos de esa parte visual de una representación teatral, que si bien utilizado puede enriquecer mucho una obra, mal utilizado puede hacer que el espectador no enganche y conecte con la historia que hay sobre el escenario.

Y si bien es cierto que un buen traje no hace al actor, la elección de un adecuado vestuario le dotará de la presencia física del personaje que representa, haciendo por tanto más creíble la historia representada.

El director teatral ruso Tairov definió el vestuario como "la segunda piel del actor", y es que ¿qué sería de Charlot sin su bombín negro y su bastón, o de Cantinflas sin sus pantalones caídos?

Carlos Cabral Herrera, director de la Compañía Grupo teatro Jerez

www.teatrojerez.es / @teatrojerez

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