El Inspector (I)

10/05/14 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Creo que lo oportuno antes de entrar a saco en esta verbena que tengo que inspeccionar es que me presente. Mi nombre es Francisco Jones, pero mis compañeros me llaman Paco Jones.

Nací en la cuna del jamón cocido: Nueva York. Pertenezco a la empresa de control de calidad, seguridad e higiene ‘La salmonella saltarina’, y aunque el nombre hace alusión a alimentos en mal estado y otras cochambres, nuestra multinacional con sede en Los Llanos de Caulina controla todo lo referente a la seguridad en el trabajo, instalaciones y seguros de empleados que por méritos propios, por enchufe o cualquier otro milagro, conservan su puesto, aunque no den un palo al agua y trabajen menos que un bombero en Alaska.

‘La salmonella saltarina’, en inglés ‘The jumping salmonelling’, me ha encargado revisar la Feria del Caballo 2014 en solitario, pues a pesar de que según he sabido de buena tinta (y también porque me colé con un amiguete ‘hacker’ en el ordenador del gerente), la empresa ha obtenido unos beneficios del 200% en el último año, el dueño ha cogido la tijera y ha dejado la plantilla cortita y con sifón. De manera que lo que antes hacíamos cuarenta personas ahora lo hacemos diez, eso sí, con la lengua fuera. Pero como la empresa sigue funcionando igual, el dueño del chiringuito dirá: ¿para qué contratar más gente, si gasto menos y gano mucho más?

En fin, cosillas que pasan en España y en el mundo. Pero, a lo que iba. A lo largo de esa semana iré inspeccionando casetas, atracciones, coches de caballos, urinarios públicos, cocinas, vestimentas, documentación de camareros, equipamientos de hostelería, botellonas, puestos de churros, bocadillos y otros establecimientos ambulantes, tómbolas y demás parafernalia que conforman esta ciudad efímera habitada por juerguistas, borrachos, y viciosos que meriendan pinchitos de pollo a las cinco de la tarde.

Según mi hoja de ruta (expresión que lo mismo se emplea para Oriente Medio que para comprar en Mercadona), tengo que revisar las cocinas de las casetas. Se van a enterar.

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