El Inspector (y IX)

18/05/14 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Estoy agotado. Reventado. Más cansado que en la mudanza de una ferretería. Para colmo, mi jefe me encargó hacer un informe sobre los botellones que se organizan cerca de la Feria. Tenía más ganas de que me atropellara un tren de mercancías que de aguantar el chunda-chunda de un botellón. Además, mi jefe me dijo algo de que ese trabajo es muy bonito… O que si no lo hacía me daba el finiquito. La Feria me tiene sordo.

Bueno, como di por sentado que llevar papeles a una reunión de esas es para nada, simplemente hice una inspección ocular en la que, entre otras cosas, vi cosas que ya sabía: bebidas a espuertas, tajadas olímpicas, música a toda pastilla en coches tuneados, y patatas fritas -en el mejor de los casos- para acompañar al bibitraque. También circularon algunas pastillas de dudosa procedencia. Llamado por la curiosidad y el sentido del deber, probé una que tenía dibujada un muñequito de Pokemon. Fue muy gracioso, porque al poco de tomármela empecé a ver dragones y dinosaurios.

La verdad es que ha sido el mejor día de trabajo, porque los compis, al ver mi acreditación, se han empeñado en invitarme a unos traguitos y, qué caramba, he trabajado más que el chapista de Steve Wonder, así que me lo he pasado bomba.

Ahora a esperar a que mi jefe no ponga pegas de los informes. Y si los pone, pues que le vayan dando. Es más, lo mismo el año que viene me busco un trabajito en la Feria mientras cobro el desempleo, porque al paso que vamos en ‘La salmonella saltarina’ no va a quedar ni el Tato.

Espero al menos que este informe encargado a la empresa por el Ayuntamiento de Jerez lo paguen en 30 días como han prometido… Oiga, ¿se puede saber de qué se ríe usted?

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