El loco del chupete (Una historia durísima)

11/07/13 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Llevaba un pantalón sucio, una camisa arrugada y el chupete colgado del cuello. Ora gemía en voz queda, ora tocaba el pipo mientras iniciaba sus soliloquio con los ojos velados por la más absoluta tristeza.

Sebastián vivía, sí, pero no estaba en el mundo.

-¿Os hace gracia, chavales? - Los chicos que siempre se metían con él al pasar me miraron como si yo fuera idiota.

-Está loco -dijo uno de ellos riéndose.

-¿Veis aquel edificio pintado de gris? -pregunté-. Pues él vivía en la octava planta. Una mañana, hace quince años, salió con su hijo en brazos a la terraza. El niño se le escapó de los brazos, se golpeó con la barandilla y cayó al vacío.

Él mismo cubrió su cuerpecito con una sábana mientras su esposa enloquecía arriba, histérica y rota. Él mismo portó la cajita blanca hasta el cementerio. Y ahora está solo porque su esposa, simplemente, murió de tristeza dos años después de aquello. El chupete que cuelga de su cuello es el mismo que llevaba el día que el crío cayó por el balcón. Yo estaba en la cafetería y lo vi caer. Y escuché los gritos, y vi la sangre de un niño de cinco meses resbalar calle abajo. Ahora, la próxima vez que lo veáis, pensad si tiene o no razones para su locura.

Después de decir aquello los miré a todos y me marché.

 

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