El musculitos

22/05/14 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

-¿Te ha dejado por otro, Julián? -Pepe, el cliente de toda la vida en el gimnasio, ese que va todos los días pero no ensancha ni de coña, observaba perplejo al dueño de la instalación deportiva, todo músculo, acero y fibra. 1, 96 centímetros de tío. Ancho como un ropero de tres puertas con un espejo en medio.

Julián iba a decirle que si conocía al tipo causante de la ruptura con su novia, pero éste encogió sus poderosos hombros y dijo que, la verdad, no tenía ni idea.

Eso decía cuando entró el nuevo cliente. Pelirrojo, enclenque y pálido. Vestía una camiseta de tirantas a juego con el pantalón corto y unas zapatillas negras. Todo impecable y nuevo.

-Buenos días -dijo-. Quiero empezar hoy a ponerme en forma. Fuerte como un toro -soltó eso y se puso a calentar sin ton ni son.

-Valiente mamarracho -murmuró el dueño del gimnasio-. Y dígame, ¿no sería mejor algo de mantenimiento?

-No, no -contestó el pelirrojo. Quiero estar así, como usted. He de impresionar a mi chica.

-A su chica… -repitió Julián.

-Eso es -resopló el otro mientras emulaba a Rocky Balboa-. Mire, mire. ¿No es preciosa?

Julián tomó con desgana la foto que el recién llegado le ofrecía, pero cuando vio en ella a Raquel, su ex novia, palideció.

-Preciosa, sí -balbuceó el tiarrón con media sonrisa entre los labios.

-Entonces, ¿qué? ¿Por dónde empiezo?

-¿Tiene prisa? Porque si no es así, le aconsejo que esté toda la tarde. En unas pocas horas saldrá, al menos tan fuerte como yo. Esa chica se derretirá.

El nuevo cliente abrió mucho los ojos y dijo entusiasmado:

-Haré lo que me diga. ¡Muchas, muchas gracias!

Julián pasó el brazo por el hombro del tipo y lo llevó a la banca. Luego lo tumbó y le metió 60 kilos a cada lado de la barra.

-Para empezar, hágame 15 series de 25 levantamientos. Luego descanse y haga 10 series más. Cuando acabe, comience con 100 flexiones, una horita de bicicleta estática, y 10 series más de pesas. Luego salga a correr media hora. Después haremos algo de piernas, tres cuartos de hora, con 70 kilos, para empezar. Verá, verá cómo le gusta.

El pelirrojo, entusiasmado, cogió la barra y se puso a la tarea resoplando como una cafetera.

-Oiga, ¿no me saldrán agujetas?

-¿Agujetas? No, no. Ya verá cómo no. Mañana se levantará como nuevo.

Autor: Juan Manuel Sainz Peña (escritor)

Advertisement