El toreo es en blanco y negro

23/07/13 +Jerez Javier Fergo

Un amigo fotógrafo me dijo alguna vez que el toreo es en blanco y negro. En parte tiene su razón de ser, al entrar en la plaza tienes la sensación de viajar atrás varios siglos en el tiempo.

Como si del coliseo romano se tratara, puedes abstraerte y recrear cómo sería el espectáculo en aquella época. La soledad del torero en el ruedo doblegado a la presión del público que clama en la grada, el silencio sepulcral cuando se dispone a matar: impresiones congeladas en el tiempo.

El toreo es Blanco y Negro, pues sí. Las sensaciones e imágenes lo son: de antaño, de rancio abolengo, el coto privado del costumbrismo. ¡Hasta en fotografía! La primera vez que fotografié una corrida de toros, recuerdo que conocí a un fotógrafo de toreo de los de siempre: yo, por aquel entonces, ya usaba mi tercera cámara digital de seis megapíxel, él seguía tirando en película. Por no hablar de las imágenes: cuidado con hacer una foto distinta de lo que se hace "de siempre", porque no vale.

El reportaje que os presento está realizado en varias corridas, como comprobaréis en las imágenes de Padilla. He extraído parte de varios reportajes en los que prima la luz antes que la acción. Transgresor, sí. Podría haber elegido imágenes impresionantes de cogidas, o verónicas o imágenes en las que el torero ‘se arrima’, pero he preferido seguir mi instinto fotográfico y dejar que la luz guíe mi elección.

@JaviFergo

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