Estar hasta el moño

22/09/16 +Jerez Juan Félix Bellido
Felipe el tabanquero, al que escucho desde este lado del mostrador, con cara de hartazgo crónico, dice que está “hasta el moño”. “¿Y quién no lo está?”, le responde Luis, otro de los asiduos. Y yo empiezo a hacer cábalas, porque también yo lo estoy. Y reflexiono. “Estar hasta el moño“. Dícese del español que desayuna cada mañana con un nuevo caso de corrupción política. Que ya sea de un lado, ya sea de otro, aquí no pasa nada o casi nada, pero lo que desde luego no pasa es que nos devuelvan lo robado. Del español que está cansado de que le mareen la perdiz que traen los políticos que les han tocado y que además le pasen a él la factura de sus desaguisados. Dícese del español cansado de mentiras, de postureos estúpidos, de riñas de colegio, de digos cuando se dijeron diegos, de varas de medir de tamaños diferentes para cosas similares y de que nos traten como a una masa estúpida que les importa un bledo
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