Fandiño morir o matar

01/01/00 +Jerez +Jerez
Morir o matar. Ser o no ser. El infierno o la gloria era la máxima de Belmonte. Tirar la moneda al aire o pasar al olimpo del olvido. Ese fue el cruce de caminos al que llegó Fandiño cuando montó la espada. Miles de horas de entrenamiento, de tardes en pueblos perdidos, puertas cerradas de empresarios, torear en Madrid en verano para turistas, ser uno más del montón...La estocada de Fandiño ha sido la imagen del fin de semama. Metido en cuerpo y alma en la cuna del de Gavira. Zarandeado de pitón a pitón. Recordó aquella de José Tomás en sú última tarde en Madrid el 15-J o esa foto de Belmonte con la mano agarrada y enterrando el estoque. Ya antes el toro le habia rajado la taleguilla y el vaquero fue el vestido para la guerra. El mano a mano no devolvió aquello de que "el toro pone a cada uno en su sitio". Dos toreros, Fandiño y David Mora, que se alzan como las revelaciones de la temporada llenaron la plaza hasta la bandera. Dos mal llamados modestos que a base de torear bien y dejarse la piel en el ruedo devolvieron por una tarde la grandeza a este espectáculo. J.A. Jiménez
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