“¿Y para qué pago impuestos en este Jerez que todo está que da vergüenza? ¿Hoy no sale en el periódico riéndose la de los pies?”, lamentan desde una ventana al ver a un cámara de televisión tomando imágenes de la escena. En la puerta, este escrito:

Jerez está en alerta amarilla y sus vecinos no se fían. Es la quinta ciudad de Andalucía en población; más grande que muchas capitales de provincia, más endeudada que ninguna. Se encuentra en tal abandono que, si llueve con relativa fuerza, los vecinos de la Zona Sur y otros lugares de Jerez se echan a temblar.

Doscientos coches, numerosas casas y locales comerciales sufrieron las consecuencias del agua recientemente. El alcantarillado, como la ciudad, no se limpia como debiera y, por ende, poco desagua cuando llegan las lluvias.

Esta noche hay aviso y alerta amarilla. Lo mismo son cuatro gotas pero nadie se fía. Sacos de arena ‘protegen’ los accesos al Residencial El Estribo. Trincheras de rabia en un Jerez que se cae a pedazos, consolado entre zambombas y viviendo en primera persona las fatigas que narra el flamenco.