La melena como bandera y el compás de Jerez como idioma común. Sobre esa idea se levanta 'Los flamencos no van a la barbería', la noche única que reunirá a Capullo de Jerez y José de los Camarones en el Teatro Alameda este miércoles 30 de septiembre, dentro de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla. Son dos cantaores septuagenarios, nacidos con un año de diferencia en barrios donde el cante se aprendía en la calle. Juntos llevan a la Bienal un espectáculo que los enfrenta, los reúne y termina en fiesta.
El título funciona como declaración de principios. El pelo largo simboliza un cante sin recortes ni retoques, y José de los Camarones lo resume sin rodeos: «el cante no se recorta». Ambos se forjaron en las noches de una época dorada, cuando, como recuerda Capullo, se cantaba «hasta que salía el sol». Esa escuela es la que llevan ahora a Sevilla: una manera de cantar en la que nadie les corta nada, «ni el pelo ni el cante». Su trayectoria, contada sin adornos, conecta hoy con un público cada vez más joven, algo poco habitual en artistas de su generación y que el propio Capullo celebra: «Que venga la juventud».
La función arranca en una barbería imaginaria. José Rubichi y Bastián Blanco, en el papel de peluqueros, cantiñean por bulerías la letra 'Barbero loco' antes de dejar la escena a los dos protagonistas. Frente a frente, Capullo y José de los Camarones se lanzan a un fuego cruzado de llamadas y respuestas que recorre una ronda de martinetes y otra de fandangos libres. Será, en palabras de José, un encuentro «de tú a tú, como se hacía antes», antes de que cada uno muestre en solitario su propia verdad.
Heterodoxo y sin concesiones, José Galán se formó lejos de los escenarios. Nació en La Plazuela, en el barrio de San Miguel, y de niño acompañaba a su padre a mariscar por el Guadalete y a vender la mercancía por los pueblos de la Bahía de Cádiz. Allí empezó a cantar con el pregón de marisquero y aprendió un oficio que nunca ha dejado. De aquel padre aprendió también que el cante se prepara como el canasto, con amor y sin prisa, y de aquellos años saca una conclusión que atraviesa toda su obra: «Jerez me dio el cante y la calle me dio la afición». Su vida dio un giro inesperado cuando se convirtió en imagen de Gucci, y su primer disco, Anclé mi alma (2022), lo llevó a la escena nacional con una gira junto a su banda eléctrica. Su último trabajo mezcla flamenco, poesía mística y psicodelia. Ese universo es el que llevará al Alameda, arropado por la guitarra eléctrica de Jorge Gómez, los teclados de José Manuel García-Pelayo, el bajo de Dani Quiñones y la batería de Rafael G. Fontaiña "Teto". A quien le extrañe esa formación le responde que no resta nada a lo jondo, porque el cante «no está en el instrumento, está en el alma». Tras abrir con el 'Pregón de los Camarones', recorrerá la soleá ('Copas vacías'), la malagueña ('Aventuremos'), la praviana ('Para nada') y la granaína ('Getsemaní'), además de 'Anclé mi alma' y los 'Tangos de la libertad'. En 'Diálogos con Teresa' contará con Ana Boheme como artista invitada
Un rap por bulerías, de nuevo a cargo de los barberos de la función, da paso al territorio de la fiesta. Miguel Flores Quirós, Capullo de Jerez, nació en la calle Cantarería, en Santiago, y se crio en La Asunción, donde fueron vecinos suyos Tío Borrico, Terremoto, Paco Laberinto y La Paquera. Es una formación que, según él, no se enseña en ninguna academia, porque «se aprende en la calle y en las casas de Jerez». De todas aquellas figuras fue Fernando Terremoto quien más lo marcó, en una casa por la que pasaron grandes nombres del último tercio del siglo XX. Su madre, Isabel "La Moza", lo inició en el cante, y los Jueves Flamencos que organizaba Manuel Morao en Jerez fueron su primera plataforma profesional. Con la guitarra de Ramón Trujillo, la percusión de El Tripa y las palmas de José Rubichi y Miguel Flores, encadenará soleá al golpe, tientos-tangos, tangos, bulería y rumba. Su manera de afrontar el escenario cabe en una imagen: salir «a encender la candela» y no dejar que el público se siente. Su sello es la improvisación: versos propios, giros inesperados y ese dominio del compás que le permite cuadrar los tercios a pie de patio. Sin aspirar a ser el mejor, reivindica algo que considera más valioso: que lo suyo «es distinto».
El cierre vuelve a juntarlos. José de los Camarones remata con una rumba y unos abandolaos a compás antes del fin de fiesta por bulerías con todo el elenco sobre el escenario.
La Bienal ha planteado la programación del Teatro Alameda como un viaje en tres etapas: juventud, memoria y fiesta. Su director, Luis Ybarra, sitúa este espectáculo en el último tramo, dedicado a «lo salvaje, lo genuino de la fiesta». Ese final tiene acento jerezano, ya que al día siguiente los hermanos Juan y Bernardo Parrilla presentarán 'Herencia' junto a Diego Carrasco y Carrete de Málaga, un homenaje a unas raíces familiares que parten de Jerez.
En el Real Alcázar, Jerez tuvo su propia noche con 'Xerezanías', de Luis el Zambo, Dolores Agujetas, Antonio de la Malena, Manuel Valencia y Las Tatas de Jerez. José Mercé, Ezequiel Benítez y David Carpio completaron un recorrido jerezano que se prolongará hasta la clausura del 3 de octubre, en la que María Terremoto acompañará a Carmen Linares en 'Perlas a millares'.
La Bienal de Flamenco está organizada por el Ayuntamiento de Sevilla a través de la Delegación de Turismo y Cultura. Cuenta con la colaboración institucional de la Junta de Andalucía y del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) del Ministerio de Cultura y con el patrocinio de Unicaja y GetYourGuide.