Jerez no es Kandahar

26/04/13 +Jerez Paco Sánchez Múgica

Que el incienso no te impida ver la tragedia. Algún mal pensado puede pensar que las ganas de procesiones y feria, de fiesta en general, llegan a falsear la realidad de esta bendita tierra. Pero esa realidad es testaruda y demuestra que las cosas, a pesar de cualquier retórica política de ficción y de otras cosas, no van nada bien. La tasa de paro de esta ciudad tan maravillosa en la que habito, Jerez, roza el 40%. Sin rodeos, el dato es acojonante. Hay al menos oficialmente casi 37.000 personas desocupadas. Paradas. Inactivas. Sin trabajo al que acudir cada mañana. Sin sustento laboral. Sobreviviendo, malviviendo, del salario del miedo, de su mísero subsidio o echando mano en el mejor de los casos de la socorrida pensión de los abuelos, esos héroes contemporáneos que diría mi amigo Pedro Grimaldi. Gente que se las busca yendo y viniendo diariamente de su casa a comedores sociales con apenas un pequeño trozo de pan bajo el brazo. Pensando en la prosperidad perdida y en la cartilla de racionamiento que pueda venir. Obviar la realidad sería una torpeza supina por más que alguna vez uno tropiece de repente con un lleno en un bar o en un supermercado y maldiga la puñetera crisis y a quienes la inventaron. La realidad más cruda es que la feroz dictadura de los mercados hace mella en las calles, en las plazas y en las barriadas deprimidas del interior y de la periferia.

Las cifras oficiales dan pánico y gracias a las extraoficiales, suponemos, la cosa no ha reventado ya. El poco dinero que nos queda se mueve en su mayoría de forma subterránea. La demanda interior es opaca. Las cloacas de la economía doméstica hacen que circulen los chapuces, los diteros, las componendas y el dinero negro de la economía sumergida que hace que muchos aún resistan. Eso sí, se persigue al defraudador de andar por casa, aunque nadie tiene reaños de tocar o amenazar a ese tercio de la riqueza mundial que teóricamente se esconde en los denominados paraísos fiscales. Allí no hay Todo Incluido ni 2x1 porque casi nadie ha viajado ni viajará nunca a lugares tan remotos y paradisíacos donde no ha llegado casi nadie. Nadie es capaz de meter mano a esas grandes fortunas pero todos tendremos que seguir soportando los grandes ajustes (vaya eufemismo) para lograr el equilibrio de los que más tienen.

Jerez no es Kandahar ni Jalalabad pero bien podría serlo si hacemos referencia a su tasa de desempleo. De hecho, Afganistán como país presenta una tasa media de desempleo inferior a la jerezana, según los datos de la agencia de inteligencia estadounidense CIA Factbook. Apenas Bosnia Herzegovina, Senegal y Namibia están algo peor que nosotros en lo que a tasa de inactividad de su población se refiere. No tengo ni idea de las potencialidades de generación de riqueza y empleo de esos países de zonas que llaman tercer mundo, pero sí creo en el potencial de esta tierra, la mía. Hoy, según llevan advirtiéndonos durante toda la semana,  volverá a ser un viernes negro. Hace ya tiempo alguien dijo que para salir de un hoyo lo primero que hay que hacer es dejar de cavar. Y así siguen. Tenemos que gritar: ya basta, que paren.

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