Hoy es un día de resaca para las mujeres tras el despiporre igualitario que ayer se vivió en el Real de la Feria. Sí, amigos. Esta madrugada, y sin que sirva de precedente (al menos hasta el año que viene) han sido los hombres los que han escuchado a la querida esposa echar la pota a las tantas de la mañana entre manzanilla y manzanilla (de infusión, se entiende). Pero vamos a lo nuestro, a la cocina. Hoy jueves es un día excelente para ir a la caseta El Pitraco de Oro. Sí, amigos. En estos tiempos de normalización y buen rollo, esta simpática asociación obsequia nuestros paladares con un exquisito bocado: el montadito. Comida tradicional y barata donde las haya. También en Feria, aunque usted no lo crea. Veamos cómo se prepara.
-Bocado de obrador panadero con sábana porcina o de ave (Montadito).
Ingredientes.
Un bollo pequeño de pan, un filete de lomo o pollo, aceite, sal y limón.
Preparación:
Como los calamares a los que hacíamos referencia ayer, el montadito tiene también una escala de durezas, aunque en el caso de la materia prima (el pan) la citada dureza va en función de lo pasado que esté el bollo. No vamos a detenernos a especificar tal cosa, aunque diremos que el más divertido es el pan asentado (pan de angtié, que dirían los finolis franceses), pues es el que nos permite disfrutar más del bocado al tener que masticar insistentemente hasta que el dolor llega al paroxismo y las mandíbulas rayan la luxación. En fin. El modo de prepararlos es extremadamente sencillo. Se abre un bolluelo de pan (vale hacerlo con las manos). Después se pone en una sartén dos o tres litros de aceite, un filetillo de lomo o de pechuga de pollo estilo James Bond (o sea: duro, frío y con los nervios de acero). Al poco tiempo se saca, bien aceitoso. Se coloca en el pan, se le echa sal al filete y un chorrito de limón. Se cierra el pan y listo para servir. Cabe recordar que, con el tiempo, se ha modificado la receta. Claro ejemplo de ello es el Chispazo, que contiene, además del filete, un pimiento frito que te achicharra la boca y un pedacito de jamón más duro que un reportaje del Apartheid.
Ea, pues eso es todo. Ah, vayan preparando 2 euritos con cincuenta y una cita para ver a don José Arcas, que como batería no lo sé, pero poniendo dientes en su sitio es un fenómeno, oigan.