La cocina de nuestras casetas (VII)

17/05/14 +Jerez Juanito Salmonela

Pues aunque no lo creamos, esto se acaba. Sí, ya sé que queda el domingo, pero de todos es sabido que ese día queda para la gente de fuera que, cómo no, es siempre bienvenida. Pero, para el jerezano, el domingo de Feria es más triste que una canción de Machín y mucha gente, en realidad casi todo el mundo, opta por quedarse en casa o irse a la playa, desintoxicándose del finito, la cerveza, el cubata, los calamares, los pinchitos y los Romeros de la Puebla que, año tras año, nos dan el coñazo con eso de convencernos de que son rocieros, como si no lo supiéramos ya a estas alturas de la vida. En fin. Ya que hablamos de platos de la Feria, el que hoy nos ofrece la caseta ‘Peña flamenca Agujetas de ir al gimnasio’, es quizá, junto con la tortilla, el más feriero de todos. Nos estamos refiriendo a los pimientos fritos. Y como diría Mónica Levinsky, está chupado. Vamos a verlo.

Herbácea anual solanácea con sal al jugo de oliva virgen (Pimientos fritos).

Ingredientes:

-Pimientos (en portugués, pimientasao do campo), aceite y sal.

Preparación:

Creo que, de todos los platos explicados aquí, éste es el más sencillo. De hecho, me parece que es más complicado comérselo que cocinarlo. Lo primero que tenemos que hacer es coger un perol como el Prestige, esto es: grande y rebosante de aceite. Se enciende la candela, y cuando el aceite esté más caliente que el martillo de Baltasar Garzón, se echan los pimientos con una pequeña hendidura, raja, horadación, excavación o pozo artesiano que servirá para que no reviente y no salpique dejándonos la cara que ríase usted del motorista fantasma. Bueno, cuando el pimiento se quede con más arrugas que el zapato de una coja, se sacan por el rabillo, a ser posible con los dedos, que es la forma artesana y tradicional. Lo suyo es ponerlos sobre un plato, con unos picos en el centro o algo de pan. Ojo, cuidado con la ansiedad. Normalmente, recién sacados del aceite, los pimientillos achicharran. Deje reposar unos minutos el manjar, no sea fatiga y espere. Luego, si los pimientos no son muy grandes, engúllalos de una vez.

Prepare seis o siete euros por una ración y no se queje. Tenga en cuenta que el casetero suele traerlos de tierras extrañas próximas a Laponia.

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