La cosecha de girasol madruga

07/07/14 +Jerez +Jerez

Comienza la cosecha temprana de girasol. Los campos de Jerez y la provincia de Cádiz se colocan así entre los primeros de Europa en dar el pistoletazo de salida a la recogida.

Pedro Gallardo, vicepresidente de Asaja-Cádiz y actual Premio Europeo Joven Agricultor Innovador, es el primero, entre otros agricultores, en poner en marcha las cosechadoras, acto que también coloca a la provincia entre las primeras de Andalucía. En esta campaña, frente a los bajos rendimientos del cultivo en el resto de España, donde se prevé que habrá superficies sin recoger debido a los bajos rendimientos, Andalucía aguanta el tirón a pesar de que se prevé una posible bajada de la producción.

En los años ochenta, cosechar 1.000 kilos era algo casi de récord y ahora rondan los 2.500 kg/ha.

Precisamente, este cambio del ciclo biológico del cultivo, que están ejecutando varios agricultores de la provincia, le ha valido este año al vicepresidente de Asaja-Cádiz, Pedro Gallardo, para hacerse con el Premio Europeo Joven Agricultor Innovador que se concedió en febrero.

Beneficios de este cambio de manejo en el girasol

La recogida temprana que ha comenzado ahora en la provincia es una consecuencia de la siembra temprana y cuenta con muchos beneficios, además del natural de ser los primeros en poner en el mercado un producto, como conseguir que las fincas de secano lleven tres años consecutivos con producciones medias iguales a las de una finca de riego, con unos rendimientos medios superiores a 2.100 kg/ha, dato significativo porque duplica la media del secano para España y Andalucía.

Asimismo, el aumento de producción está trayendo consigo a la provincia un aumento de la biodiversidad autóctona con mayor presencia de especies como perdices, palomas, jilgueros… que no sólo ven en el cultivo un alimento apetecible sino que también lo consideran una zona de nidificación y reproducción mucho más segura al contar con una cubierta vegetal.

Al cambiar el ciclo del cultivo y al adelantarlo, los agricultores han propiciado una zona más protegida para las parejas de estas especies silvestres, que antes elegían parcelas de cereal para su apareamiento y cría, y ahora, prefieren nuestras parcelas de girasol.

En cuanto a sostenibilidad medioambiental, este sistema de manejo ha logrado reducir la necesidad de la utilización de herbicidas de una forma natural. Al aumentar el número de plantas por hectárea se ha disminuido el espacio para malas hierbas, que desprovistas de la luz y nutrientes necesarios, no llegan a prosperar.

Asimismo, el adelanto en las fechas de siembra ha posibilitado una mejor optimización de los recursos hídricos, ya que la planta tiene a su disposición toda la lluvia que se precipita desde enero a mayo, opción de la que no dispone si la siembra se produce en el periodo habitual.

En términos de consumo hídrico y, a modo orientativo, el girasol convencional de riego consume 1.200 M3 por hectárea, consumo que, en este caso, se está ahorrando. Al final, se consigue imitar las condiciones de un cultivo de riego de una forma natural.

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