Tomada con Canon EOS 550D, con un objetivo 18-135, f/5, 1/60s y un ISO-100. El paso al blanco y negro fue realizado con Photoshop.
El niño ocupa una mínima parte de la fotografía, pero atrae nuestra vista como un imán. Miramos alternativamente al niño y al caballo como si entre los dos existiera un lazo invisible de muda admiración.
La fotografía fue realizada en la Yeguada de la Cartuja.