La vida, como un escenario más, está llena de teatro, desde su más amplio sentido. A falta de una visión más específica sobre la historia del teatro, hoy nos atrevemos a decir que el teatro nace con la humanidad, y desde que el Hombre es Hombre el teatro nos acompaña.
Y como pensamos desde Grupo teatro Jerez que se inicia el teatro, o cómo se inventa; como se inventa todo, sin darnos cuenta, sin pensarlo. Imaginemos ese hombre de las cavernas después de venir de caza, le cuenta a su mujer y a su hijo su aventura, y ese niño empieza a reírse y su padre empieza a improvisar un diálogo, un decorado, un vestuario, y una historia que aunque parecida a la real no deja de estar salpicada de fantasía. El teatro nace de la realidad y a la realidad vuelve, con la fantasía de la improvisación.
La improvisación es nuestra manera de creación. Improvisar significa realizar algo sin haberlo preparado con anterioridad; sin embargo, en la actuación es un recurso que permite desarrollar la capacidad interpretativa en los diálogos y movimientos. No es falta de preparación; más bien consiste en la habilidad para hacer una tarea escénica pronto y sin previa preparación.
Como una técnica teatral, la improvisación proporciona la oportunidad de actuar constantemente realizando ejercicios con los recursos disponibles y la imaginación. Mediante este procedimiento se fortalece el trabajo en equipo.
Para lograr una buena técnica de improvisación se requiere:
-Imaginación, para definir el argumento. El actor aprende observando la realidad y estudiando los rasgos psicológicos de los personajes que se han creado en la obra.
-Dicción, varía de acuerdo con el papel que se interpreta; es necesario dar el sentido preciso a cada frase, además, volumen y entonación.
-Concentración para asumir las características psicológicas y físicas.
Improvisen, vivan, hagan TEATRO.
Carlos Cabral Herrera, director de Grupo teatro Jerez.
www.teatrojerez.es / @teatrojerez
Foto: Improvisación de Grupo teatro Jerez en la Plaza del Cabildo de Sanlúcar.