La lotería

05/12/13 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Era 22 de diciembre. El sorteo ya había repartido la suerte y a él no le había tocado un céntimo. Como siempre. A las tres de la tarde los informativos abrirían con los afortunados descorchando cava, dando saltos y besos, quizá lejos de allí. Pero él sonreía mirando el papel que tenía delante de sí. De fondo, claro, seguían los niños cantando números, el comentarista soltando obviedades, y el bombo girando. Pero a nada de eso le hizo caso. Estaba sentado delante del televisor, arrecido de frío (no podía permitirse una factura de luz abultada, de modo que no encendía la calefacción).

Sonreía.

¡¡Treinta y cuatro mil quinieeentos veintiseisssss…!!

Alzó un momento la cabeza, miró el arbolillo de Navidad y el Nacimiento, tan antiguos como aquella casa. Alguna luz había encendida en el abeto, taciturna, y las figuritas del belén estaban desconchadas o pegadas mil veces con cola.

Seguía el sorteo. Las bromas, el run-run del bombo dando vueltas.

Cosme Pedralba, 52 años, nueve en el desempleo, no podía parar de leer la carta certificada de la constructora. Cinco promociones de viviendas, parques y zona de recreo. Trabajo para varios años.

“Venga provisto de su DNI y número de Cuenta Corriente para la firma del contrato”, decía el final de la carta.

Cosme miró de nuevo el Nacimiento y el triste árbol de todos los años y pensó que, tal vez, ya era hora de ir a buscar uno nuevo.

¡¡Doce mil ochocientos treinta y unoooooooo!!

Cosme apagó el televisor. Su número ya había salido.

Autor: Juan Manuel Sainz Peña (escritor)

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