Mucho se ha hablado de la falta de agua como culpable de una vendimia corta en kilos ya que la uva contenía menos del líquido elemento y por tanto era y es más pequeña y de menos peso. Junto a ello, se ha hablado también, por contra, de la gran calidad del grano, con una graduación aceptable y una acidez óptima.
Sin embargo, poco se ha dicho de la salud de la uva. Todo lo anterior de poco vale si la uva está enferma o lo están las cepas, las hojas, los sarmientos... En este sentido, la uva cosechada este 2012 ha sido un fruto sanísimo, el más sano, según los expertos consultados, de los últimos 20 años. Esto se debe a 2 razones, una conocida y la otra desconocida.
De un lado, la tan temida falta de agua para la viña, producto de una galopante sequía, no sólo trae disgustos a los viñistas sino, como en este caso, alguna satisfacción.Y es que la merma en litros de agua recibida por la albariza este año ha provocado que la vid no sufra la ingrata compañía de los hongos que atacan, en muchos casos y según el tipo, al tronco y los brazos de las cepas. Los hongos acostumbrados a un medio más húmedo, no han encontrado este año un cómodo asiento para su desarrollo.
Hasta aquí todo normal. Lo que no lo es tanto, según las fuentes consultadas, es que con esta carencia de agua la proliferación de insectos en la viña tendría que haber sido grande. Sin embargo, ha sucedido todo lo contrario y no saben a ciencia cierta por qué.
Por ejemplo, la denominada polilla del racimo ataca como gusano ferozmente a la uva y su entorno pudriéndolos. Así por el denominado método de confusión sexual, consistente en la liberación al medio de una feromona, se confunde al macho que cree estar ante una hembra en celo y lo que hace al acudir al lugar donde se realiza supuestamente está la hembra es cavar su propia tumba. Pues bien, en las viñas donde se realizado este método y donde no, no ha habido apenas diferencias.
Si hablamos de la araña amarilla o del mosquito verde que chupan las hojas de la vid y deshojan las cepas, habría que indicar que también han tenido escasa o baja incidencia. Lo mismo hay que decir del alpica, un escarabajo verde pequeño que se come los primeros brotes de la vid o del melazo que se asienta debajo de la corteza de la cepa.
Por otra parte, los expertos han resaltado también el valor este año del ácido glucónico que es el índice o parámetro más importante que determina la sanidad de la uva en el momento de maduración. La detección de este parámetro permite la estimación del estado sanitario de la uva en vendimia, por lo que se presenta como una potente herramienta para el control y aseguramiento de la calidad dentro del ciclo productivo en bodega. Pues bienel glucónico ha estado con valores próximos a cero. Así que ustedes mismos. Uva más sana no se ha conocido en los últimos 20 años.