El origen de esta receta es incierto. En el siglo XIV, tiempos de rey Eduardo III, se creó la Orden de los Poor Knights con el objeto de atender a los caballeros que padecían penurias económicas al ayudar al rey en sus acciones bélicas en el norte de Francia. Orden que la en la actualidad perdura y que tienen su sede en el Castillo de Windsor.
Algunos la relacionan, por tanto, con el Pain perdu francés, y que en España se conoce como torrijas.
La primera mención escrita de este postre se fecha en 1755, en el libro de Elizabeth Cleland, A new and easy Method of Cookery. Uno de sus ingrediente característicos es el vino de Jerez.
Su elaboración es la siguiente. Se cortan lo panecillos en rebanadas y a continuación se remojan en vino de Jerez. Inmediatamente los pasaremos por las yemas previamente batidas. Calentamos la mantequilla en un cacerola y cuando hierva la pasamos por un tamiz fino a una sartén.
Freímos las rebanadas hasta que estén doradas por ambos lados y las vamos dejando en un plato. En otra sartén preparamos la salsa, trabajando la mantequilla con el jerez y el azúcar hasta conseguir una salsa espesa. Se sirven en una fuente con la salsa aparte.