Nochebuena, Navidad, fin de año, comidas, reuniones familiares… Durante las fiestas navideñas es obligado salir a comprar. El comercio se reactiva en esta época del año y las compras gastronómicas se hacen notar en el bolsillo de los ciudadanos.
Compras, aglomeraciones y grandes colas son las notas características durante estas fiestas. +JEREZ ha salido a la calle para ver qué ambiente se respira en cuanto a precios y ventas en los comercios tradicionales, aquellos en los que todos tenemos una cita asegurada durante estos días: carnicerías, pescaderías y fruterías.
Por regla general, productos como el pescado y la carne, al ser más consumidos durante este mes de diciembre, suelen incrementar los precios. En cambio, la fruta, al disminuir su consumo, baja su precio.
En cuanto al pescado, uno de los productos estrella durante la Navidad, suelen subir los precios de los más demandados. En cambio, pescados no demandados durante estos días como por ejemplo la merluza y el pescado de freír disminuyen su precio.
En relación con el incremento de la venta de pescado durante estas fechas, José Ignacio Romero Vecina, dueño de la pescadería arcense El Pintala, señala que en la caja sí se nota porque el marisco vale más caro que el pescado y es lo que más se vende. No obstante, en cantidad sólo de lo que quiere el público. Por ejemplo, el boquerón, un pescado que se vende a diario por regla general, estos días no se vende. Tal y como comenta este comerciante de Arcos de la Frontera, los productos más demandados durante estos días son el marisco o el pescado para horno, como el rape.
En cuanto a la competencia que tienen estos pequeños establecimientos con respecto a las grandes superficies, todos están de acuerdo en que se hace notar. Las grandes superficies, frente a los minoristas como nosotros, disponen de plataformas y facilidades por parte del Gobierno. Pueden comprar el pescado de origen en el extranjero, tienen más volumen, y, por lo tanto, trabajan con más ventaja. Pierden en calidad porque no pueden trabajar el pescado como nosotros porque no tienen esa profesionalidad, pero ganan en ventas, señala José.
La carne es otro de los platos típicos que consumimos durante este mes de diciembre. Juan Cena, propietario de la Carnicería Juan Cena Rujano de Arcos, comenta que este año han bajado los precios. Está la cosa muy mala y no hay un duro para comprar. Además, por cada 30 euros de compra he regalado a mis clientes un puchero, he sorteado tres pavos y he regalado dos jamones.
"Lo he puesto a lo que me cuesta"
A pesar de ello, Juan señala que otros años sí se han incrementado los precios durante las fiestas navideñas, cuando la situación económica era mejor. Este año he vendido el kilo de pavo a 3,10 € y el año pasado a 3,75 €. Lo he puesto a lo que me cuesta y he vendido el doble.
Rujano se siente satisfecho con las ventas en lo que va de Navidad. He escapado bien los tres días fuertes porque he vendido el doble de otros años, incluso habiendo crisis. He ganado menos pero he vendido más. A fin de cuentas, he ganado más porque he vendido y es lo que importa.
También el propietario de esta carnicería hace referencia a la competencia , a la que tiene que hacer frente, pero asegura que los clientes son clientes y respetan siempre al comercio chico.
Las que lo tienen más difícil son las fruterías. Fernando Jiménez, uno de los comerciantes de Frutas Francisco Jiménez, asegura que la venta de frutas disminuye durante las fiestas. En estos días solemos comer más dulce, mazapán, polvorones, helado, postre casero, etc., y dejamos a un lado la fruta. Hay menos consumo de fruta y baja su precio.
No obstante, hay tres productos claves de los que no podemos prescindir: la piña, la uva y el melón. Fernando afirma que la venta de estos productos no cae durante las fiestas por lo que sube su precio al ser productos que se consumen.
Jiménez hace referencia a la competencia con los supermercados. En estas fechas lo que hacen es llamar a la gente para que vayan a los centros comerciales, y allí hay más demanda por lo que compran más productos. Hay miles de productos y queman los dos o tres productos que se gastan en estos días pero atraen al cliente, y ese es el problema.
En general, estos comercios minoristas están contentos con las ventas producidas hasta ahora. A pesar de la crisis, las compras son indispensables y los comerciantes también muestran generosidad adaptando los precios a estos tiempos de crisis.