Luisa y los espejos: un juego de reflejos entre dos mujeres de distintas épocas

16/11/13 +Jerez Eva Nicasio

“El ataque le sobrevino en el preciso momento en el que su marido, como cada sábado, asaltaba su cuerpo casi inerme en el trance. Justo en el momento en el que él se aliviaba sexualmente, sintió una intensa punzada de dolor en el corazón. Un gemido leve, que pronto se convirtió en alarido, se escapó de su garganta. Llevaba tantos años sin preocuparse si quiera de fingir, que él no podía relacionar aquel sonido con el sexo, así que se separó de ella y le preguntó asustado:

-Pero, ¿qué te pasa?”.

Así comienza no sólo la nueva novela de la periodista y escritora Marta Robles, ‘Luisa y los espejos’ (Planeta, 2013), merecedora del Premio Fernando Lara 2013, sino que este es el desenlace de lo que será el cambio en la vida de una de las protagonistas y su acercamiento a la otra. Y es que en este libro dos vidas transcurren paralelas. Luisa Aldazábal es una mujer actual que después de sufrir un ataque al corazón mientras mantiene relaciones sexuales con su marido y pasar tres meses en coma decide dar un giro radical a su vida. La Marchesa Casati, por su parte, es un personaje real, conocida por su decisión de convertirse en una obra de arte viviente y, adelantándose a su tiempo, se atreve a ser libre por encima de todo convencionalismo, tanto en su delirante relación con el escritor Gabriele D’Annunzio, como en su destacada labor como mecenas y musa de los grandes artistas de la Belle Époque. Teniendo en cuenta que Luisa, la actual, hace años que ha dejado de disfrutar de la vida, encontrará a su tocaya, la de los años 20, tremendamente motivadora y hará de su extravagante conducta un espejo de inspiración para salir de su monótona existencia y recuperar la pasión amorosa y artística perdida en el proceso de su vida.

Precisamente, de espejos trata esta novela, que además tiene todos los ingredientes para triunfar: intriga, un ambiente muy sugestivo, erotismo y magia, pero todo ello acomodado en un estilo muy refinado, sofisticado, sensual y lleno de lirismo. De hecho, y relatado con detallismo, se enfrentan en esta novela dos mujeres, dos caras de un espejo, dos épocas y dos mundos que confluyen en un sugerente baile narrativo cargado de emoción y de poesía. De hecho, Marta Robles plasma de una manera muy colorista el sugestivo mundo de la Belle Époque, una época de transgresión, de personajes imposibles, de nuevas ideas, desafíos estéticos y excentricidades. La aparición en la novela de personajes de la élite artística de los primeros años del siglo XX, con sus fiestas inimaginables y sus despropósitos, es otro de sus atractivos, que desencadena escenas llenas de sofisticación y sensualidad, de personajes, no por reales menos impactantes, de orgías, drogas y surrealismo.

Un libro atrayente que releva el potencial narrativo que tiene su autora.


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