Mal empezamos, por Jose Duarte

23/04/12 +Jerez +Jerez
Domingo de resurrección en Sevilla, toros de Juan Pedro Domecq de desigual presentación y juego. Mal empezamos la temporada, porque la temporada grande empieza en Sevilla y no solo para los románticos del toreo como yo, sino para muchos aficionados a los que Valencia y Castellón les queda muy lejos (siempre dentro del máximo de los respetos). Si ya los últimos años nos quejábamos de la presentación que iban tomando los toros en Sevilla así como de las bondades del publico y la falta de criterio de la presidencia, empieza la temporada con un segundo toro de Juan Pedro anovillado y un encierro en líneas generales; blandos, con una nobleza que rozaba lo bobalicón, flojos, y por lo tanto sin emoción. De un tiempo a esta parte se nos quiere vender la moto del "toro de Sevilla", cuando Sevilla, no es plaza de toros sino de toreros. Toreros que han creado una escuela propia desde los comienzo del toreo a pie allá por el ultimo cuarto del siglo XVIII, en tiempos de Joaquin Rodriguez "Costillares", primer punto de inflexión en la fiesta; sevillano innovador, inteligente y para muchos el primer "organizador" que entendió la fiesta con tauromaquia propia. Eso no quita que Sevilla siempre ha querido el toro con trapío, fuerza y acometividad en los tres tercios y para eso es necesario no sacarlos de tipo, lo que nos permite ver las características propias de cada ganadería en función de la selección que se realiza en cada casa y cada encaste y no de lo aparatoso en lo referente a caja y defensas, buscando una "durabilidad" a costa de la falta de emoción. No se puede concebir la emoción sin riesgo y lo peor de todo es que el riesgo siempre existe delante de un toro aunque no de sensación de ello. La corrida que habría el ciclo ferial sevillano a apagado de un soplo la ilusión que todo comienzo de temporada genera.Pero hay no queda la cosa: La novillada de Fuente Ymbro, ni chicha ni limona , la corrida de rejones sin movilidad y aburrida, lo de Montealto, mansos, descastados y flojos, del conde de la Maza una mansada infumable, los Cuadri brutos , sin fondo y a la defensiva. ¿A donde vamos a llegar? ¿Hay razón para desembolsar lo que vale una entrada en los tiempos que corren? ¿Va a la deriva la cabaña brava?Por cierto, me llama la atención las declaraciones D. Ricardo Gallardo a la sazón propietario de la ganadería de Fuente Ymbro a canal plus en Valencia en la que dice no haber precedentes en la que un ganadero se presente en las principales plazas de primera en tan solo dos años de gestión, D. Ricardo, es indiscutible su labor al frente de una ganadería pretendida por las principales figuras pero a mi corto entender, una ganadería necesita cuatro o cinco años para dar los primeros frutos a no ser que se la encuentre hecha.Mal empezamos la temporada pero siempre nos queda la ilusión de ver salir alguna tarde al toro de verdad que permitan a un torero mostrar lo que desde su interior es capaz hacer.Que Dios reparta suerte.Jose J. Duarte
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