Esta semana he estado echando un somero vistazo al último barómetro del CIS y he subido los resultados que me han parecido más llamativos al espacio en blanco que me brindan a partir de ahora en la red los amigos de MasJerez.com.
Podría decirles que es el paro, la corrupción, los problemas de índole económica y los políticos, por ese estricto orden, lo que más preocupa a los españoles. Y convendrán conmigo en que, a la vista del bombardeo mediático diario (y también al drama que sufren muchas familias, desde luego), es como para no preocuparse. Pero, ¿alguien se ha preguntado en algún momento qué es lo que menos nos preocupa hoy? Pues sí, problemas que eran aterradores ayer. El asunto no es trivial, pues entre los porcentajes del estudio periódico del Centro de Investigaciones Sociológicas figuran con un cero patatero el terrorismo internacional, las vacas locas, la gripe aviar y el desastre del Prestige. Se enumera pronto todo esto a toro pasado, desde luego. Ahora es fácil, pero quién me borra el daño de aquellas noches acongojado perdido cuando a Ben Laden le dio por sembrar el pánico en Occidente. O cuando me remordía la conciencia porque colegas progresistas de la universidad se habían enfundado una sudadera blanca y se habían ido a vivir una aventura (sic) a la costa gallega para recoger chapapote. También me dio la paranoia el no saber si podía comerme con tranquilidad un filete de ternera aunque tuviese trazas de carne de caballo; y, años más tarde, por si tenía o no que ponerme la vacuna de la temida pandemia global de la Gripe A. Fueron asuntos cruciales, problemas gravísimos, dramáticos diría yo, que afectaban a toda la sociedad por igual en medio de la psicosis colectiva y que se sucedían en los medios con un crescendo viral. Ya no importan una verdadera mierda.
Ahora, que ya casi no vienen inmigrantes, es normal que este asunto también encuentre un 0% en las preocupadas respuestas de los españoles. Preocupa más la movilidad exterior, que diría la ministra rociera, que el que vengan aquí a quitarnos el trabajo (que ya no hay). Qué se vayan a su país, vociferaban algunos. Como, a decir verdad, tampoco nos preocupa mucho la salud. A este paso es mejor no pensar en ella, no sea que nos convirtamos en enfermos psicosomáticos y la broma nos salga por un pico. Pero es que por no importarnos un pimiento, no nos importan los problemas relacionados con el ocio de los jóvenes: total, ya son una generación perdida, qué más da que se inflen a cubatas o a tripis. Ni tampoco la sequía, un tema que tantos disgustos provocó en el pasado y que ahora apenas es objeto de tertulia cofrade. Huelga decir que los conflictos internacionales nos la traen al pairo: ni Siria, ni Balcanes, ni Afganistán… Bastante guerra (fría) tenemos ya en casa luchando contra la dictadura del imperialismo merkeliano; y ya ni siquiera está entre los principales problemas la violencia machista, que por supuesto sigue existiendo ahora que es más difícil todavía divorciarse debido a los rigores presupuestarios. ¿Qué quiere todo esto decir? Que a alguien le interesa que eternamente convivamos con miedo, con hondas preocupaciones que muchas veces no podemos controlar y que somos incapaces de relativizar. No se trata de frivolizar o de poner el piloto automático como si todo nos diese igual (que también puede ser eso lo que muchos persigan), sino de construir una mirada crítica que impida el bloqueo por la simple propagación del miedo más irracional. ¿Se imaginan los resultados del barómetro del CIS dentro de cinco años? Yo tampoco. A quién le importa. Llamadme optimista pero es que hoy me he levantado así y, además, sería muy inútil otra actitud cuando están desapareciendo cosas que creíamos garantizadas y cuando lo único que el poder espera de nosotros es el pesimismo más absoluto y el miedo. Aquí podéis recordad lo que dijo Yoda a Anakin: El miedo es el camino hacia el Lado Oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Y yo percibo mucho miedo en ti. Ande con cuidado, alguien quiere verle atemorizado, derrotado y sin esperanza. Así será más manipulable.
@PacoMugica