Menea al perro

16/08/13 +Jerez Paco Sánchez Múgica

El presidente es pillado in fraganti en una situación escandalosa y para desviar la atención decide inventarse un conflicto internacional con un pequeño país en el culo del mundo. Aunque lo parezca, no hablo de actualidad. Hablo de ‘La cortina de humo’, una película norteamericana de finales de los 90 cuyo título original es menos directo pero más sugerente e irónico, ‘Wag the dog’, lo que traducido viene a ser algo así como menea al perro. Estas cortinas, a veces espesas, a veces translúcidas e inconsistentes, casi ridículas, son muy habituales en la política y a veces incluso consiguen su objetivo de lograr que la atención social y mediática se concentre en otro asunto para sepultar el que hasta la fecha estaba provocando grandes dolores de cabeza (también llamados dolores de Cospedal) al político que las pone en marcha.

La estrategia es antiquísima y aunque en esta legislatura ya se han utilizado varios temas recurrentes de esta forma y manera, el peñazo del Peñón que sufrimos estos días ha sido el ‘súmmum’. Si bien es cierto que cada vez es más difícil darnos coba por culpa de esas armas del demonio que son Internet y las redes sociales, y si bien no es menos cierto que las declaraciones de estos días atrás en la Audiencia Nacional de Cascos, Arenas y la susodicha Cospedal han retomado ese ‘asuntillo’ que tanto apesta e incordia al inquilino de Moncloa, los esfuerzos patrióticos por contrarrestar y hacer justicia ante las agresiones permanentes del gobierno de la Roca volverán por sus fueros más temprano que tarde. Porque el clamor ciudadano va ‘in crescendo’ y el asunto se vuelve más y más prioritario por día que pasa hasta darnos unas punzadas en la boca del estómago que casi, casi nos quitan el sueño. Pensé que no lograrían manipularme pero ya ven, he caído en la trampa. ¿Quién quiere encontrar un trabajo y un sueldo digno cuando está en juego la hipotética posibilidad de no poder comprar tabaco, alcohol y fragancias caras a módico precio cruzando la verja? ¿Quién quiere educación y sanidad pública de calidad cuando habrá que pagar 100 euros de acceso y salida para ver a unos monos haciendo el cafre? Hasta tal punto llega el asunto que entre los principales problemas de los ciudadanos en el próximo barómetro del CIS empezará a aparecer el epígrafe ‘Gibraltar español’ en los primeros puestos de desasosiego, turbación y alarma social tras el aborto y las corridas de toro, por decir algo.

La diferencia con la película es que en ésta la guerra ficticia era entre Estados Unidos y Albania, que es como jugar contra Tahití en la Copa Confederaciones, mientras que en la realidad de esta serpiente de verano nos jugamos nuestra hombría contra una todopoderosa Gran Bretaña, donde no sólo conducen por la izquierda y le hacen una peineta barceniana al euro, sino donde al paso que nos está llevando este gobierno y la crisis habrá más españoles trabajando que en la propia España. Nosotros, más de Roland Garros que de Wimbledon, tenemos que actuar con determinación o naufragaremos como la Armada Invencible y quedaremos relegados como colonia de verano y paraíso geriátrico de ‘british’ más rojos que un cangrejo moro. La historia se repite. Y aunque la prima de riesgo ande estos días relajada y el paro haya dado un respiro gracias a la temporada alta, movilicémonos con el único objetivo de recuperar lo que nos pertenece: nuestro orgullo y dignidad. ¡Todo por Eeeesssspaña! Algunos incluso estarán ya meneando el rabito.

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