Nunca un titular fue tan bello

02/04/11 +Jerez +Jerez
Por Jose A. Jiménez "Corchero", de Martínez Benavides, era el nombre del toro que por azar o capricho del destino remendó la corrida de Buendía para que el milagro se obrara. Las Ventas no había olvidado los recitales capoteros del 79 y mucho antes el quite del siglo en la tarde de la confirmación. En cierta ocasión, el genial y gran aficionado Joaquin Sabina, me explicaba en una entrevista que aquella faena le marcó para siempre;"Nunca había visto torear así. Creo que Rafael estaba a un metro del suelo como levitando".Madrid se rindió a los pies del diestro jerezano cuando tras varios naturales frente por frente hizo crujir los cimientos de la plaza. Al dia siguiente la prensa se hacia eco del acontecimiento. La foto en portada en El Diario de Jerez, de un Paula desmadejado, casi en estado onírico sentado en los lomos de "Corchero" acariciándolo tras haber acabado con su vida como agradeciendo su nobleza. Esa imagen era la mejor definición de la faena pues cosas del genio se sentó encima del toro tras entregarse en cuerpo y alma en la faena. Pero si hubo una crónica que retrató a la perfección esa obra de arte fue la del maestro Joaquin Vidal (El Pais). "Nunca el toreo fue tan bello" fue el titular elegido. Nunca una crónica inmortalizó una faena de esa forma. Nunca un texto transmitió lo vivido de tal manera. Nunca un cronista había logrado tan certeramente un titular. Incluso tuvo su ironia al llamar "iluso" al maestro Ortega Cano por intentar replicar a Paula con el capote tras un quite marca de la casa del diestro jerezano. La ficha técnica es simplemente genial y llama la atención el detalle de apostillar los avisos con retraso;"Cuatro toros de Joaquín Buendía, 1º con cuajo, 2º impresentable, resto terciados, manejables; 4º de Martínez Benavides, con trapío, cornalón astifino y noble; 52 sobrero de Paloma Eulate, inválido. Rafael de Paula: cuatro pinchazos y 11 descabellos (bronca); pinchazo, media baja -primer aviso, con retraso-, ocho descabeflos -segundo aviso con retraso- y otro descabeflo (clamorosa vuelta al ruedo y gritos de "¡torero!"). José Mari Manzanares: media (división y sale a saludar), dos pinchazos y dos descabeflos (silencio). Ortega Cano: pinchazo y bajonazo (silencio); pinchazo y bajonazo descarado (pitos). Plaza de Las Ventas, 28 de septiembre. Cuarta y última corrida de feria".Vidal apostilló más tarde que la faena fue imperfecta de principio a fin pero con una emoción pocas veces sentida. El toro serio, a mas no poder, lució dos perchas espectaculares e incluso cierto sector del siete se levantó para aplaudir la arboladura del de Benavides. Había run-run que barruntaba algo importante y surgió la magia. El torero de Jerez supo sacar partido a un toro que para nada fue repetidor pero una colocación perfecta y un valor sorprendente para algunos ayudaron a que el milagro sucediera. La crónica de Vidal congeló el momento para la historia con frases tan acertadas como;"El público de Madrid tenía el paladar saturado de aromas". El siguiente fragmento no tiene desperdicio;"Y la faena seguía. A la majeza de los naturales hondos sucedían tandas de frente, "trayéndoselo toreado", "rematando detrás de la cadera", "echándose el toro por delante en los pases de pecho", que sí, que es cierto; y, siéndolo, daba lo mismo esa u otra técnica, pues la resultante era una explosión estética imposible de medir. Una conmoción había invadido al diestro genial, que pinchó malamente, descabellaba peor -al público le traía sin cuidado: tenía el paladar saturado de aromas-, y se marchó a tablas, demudado, trastabillando por entre una nube de ensoñaciones. Debía de estar en otro mundo. Dobló el toro y Paula no pudo sino sentarse encima y acariciarle los lomos. Qué pasaría entonces por la mente del torero, aún flotando en lejana galaxia. Dio la vuelta al ruedo entre clamores, continuó la corrida, y el público no cesaba de tocarle palmas por bulerías".Vidal lo bordó al igual que el torero del barrio de Santiago. El toro no pasaba pero la muleta rastrera lo llevaba para hacer de su virtud, la de humillar, la clave para que la ligazón se alcanzara. Templados los muletazos y siempre por abajo. Se puede ver el video como la plaza se venía literalmente abajo pero la pequeña pantalla como sentenció Rafael carece de soplo; "En el video no aparece el espiritu santo". Con la espada anduvo desastroso pero los aficionados aguardaron tras media docena o más de diez descabellos. Pudo ser de rabo o de dos orejas pero la obra quedó en la memoria colectiva para siempre. Paula se fue andando rodeado de niños curiosamente. Años más tarde José Miguel Arroyo "Joselito" confesaba que desde la andanada vió torear como nunca antes había sido el toreo.
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