[…] me encomendaron una misión secreta del Servicio de Seguridad británico. No salí indemne. Me despidieron dieciocho meses después de mi ingreso, tras haberme deshonrado yo y haber arruinado a mi amante, aunque sin duda él colaboró en su perdición. Este es parte del inicio de la nueva novela del escritor inglés Ian McEwan, Operación Dulce (Anagrama, 2013), la obra que para los críticos supone el paso del británico hacia su etapa de madurez. Espías, guerra fría, escritores, amantes y una joven que siempre quiso estudiar literatura y que por imposición familiar termina haciendo estudios de matemáticas son parte de una trama urdida en torno a la propaganda anticomunista de una época de enfrentamientos entre dos bloques políticos que utilizaban como armas las palabras intencionadas.
Desde su presente, cuarenta años después de lo sucedido, la protagonista, Serena Frome (que rima con Plume, por aquello de la pronunciación en inglés de su apellido) relata sus aventuras con el servicio de inteligencia británico. Ian McEwan recrea en su novela el Londres de los años setenta, todavía marcado fuertemente por el escenario de la Guerra Fría, y también con las acciones de los sindicatos mineros, la crisis energética y los atentados del IRA. Ese es el mundo en que Serena Frome entra en el M15. Sin embargo, ella nunca será espía, no podía serlo, ya que el servicio seguía siendo entonces uno de los principales reductos conservadores y machistas de la sociedad británica: las mujeres no eran más que unas secretarias, y además no muy bien pagadas.
La joven recibirá pronto un encargo sorprendente: atraer a un prometedor escritor hacia una Fundación que, con fondos del Gobierno, mantiene a intelectuales de todo tipo con objeto de que generen una amplia propaganda anticomunista. El novelista acepta la propuesta, que como es obvio oculta algunos datos básicos sobre quién está detrás de todo. El problema es que ambos jóvenes se enamoran.
El dilema está planteado: ¿debe decirle ella cuál es en realidad su trabajo y qué pretende la Fundación? Un enorme juego de mentiras se teje en torno a la pareja, porque como es fácil de imaginar no es solo una parte la que engaña o al menos no dice toda la verdad. Ian McEwan ha construido en Operación Dulce una novela con historias secundarias a veces muy tangencialmente relacionadas con el eje narrativo principal, con un desarrollo narrativo un tanto lento para una novela de espía, que requiere una trama más trepidante, pero hermosamente escrito, como solo el inglés puede hacer. Sugerente, original y rica lingüísticamente, con esta novela es verdad de McEwan se crece como escritor.