Paciencia, Toro, paciencia

03/05/13 +Jerez Paco Sánchez Múgica

¿Jerez? “Lo ‘mejón’ del mundo oé”. Ya saben que a ombligo en esta ciudad, por muy perro que nos vaya y por más mala prensa que tengamos en el exterior, no nos gana nadie. Para artistas, en Jerez. Viva España-Jeré. Aquí hay flamencos de pata tiesa y sin compás, pintores de brocha gorda y muñecajos, literatos de ripios que dan grima, culturetas de cuchufleta, fotógrafos del BOE y, fuera ya de toda categoría artística, hasta columnistas vertebrales y periolistos comunicólogos.

En Jerez hay de toda clase de artistas, artistazos y artistillas, y aquí hay que morir. Por los siglos de los siglos. Ahora bien, para artista, artista, con mayúsculas, negrita y subrayado, mi amigo Juan Carlos Toro. He dicho lo de amigo y eso resta objetividad aunque les prometo que este tipo sí es artista. Pero claro, ya sabemos que a los artistas (a los de verdad, no a los advenedizos) les cuesta un universo hacerse hueco en esta ciudad tan maravillosa pero con tanta ojana, envidia y enterao. Hace ya casi dos años, Juan Carlos Toro tuvo una idea genial a partir de otra idea no original pero no menos genial: la fotografiti. Su aplicación fue esa fotografiti vinculada al flamenco. Y Jerez es la cuna del flamenco, ¿no quedamos en eso?

Básicamente, el proyecto consiste en tirar fotografías de reconocidos artistas del arte ‘jondo’ en pleno apogeo, reproducirlas a tamaño gigante y adherirlas a escogidos muros del casco antiguo a modo de apariciones fantasmagóricas e impactantes. Como una manera de reivindicar nuestra tradición y también de reclamar a viva voz una apuesta decidida por volver a nuestras raíces y por recuperar ese centro histórico semiderruido que hoy tanto nos duele.

Inquieto e inconformista como es, arriesgó sus propios recursos para materializar una pequeña parte, a modo de prueba, del proyecto. El resultado no pudo ser más espectacular. El pellizco de Diego Carrasco causó furor en los muros de la antigua bodega de la calle Cristal, casi al final del barrio de Santiago. Algo más vendría después. Incluso se atrevió a retar al indomable Agujetas en su finca de Rota para que participara en la iniciativa y las secuelas aún perduran. Pero lo logró. Más tarde expuso en la Sala Cal, propiedad de otro artista-artista como Ramón González de la Peña, la serie de experiencias que quería plasmar bajo una obra que lleva por título ‘Presencias’. Y por allí vimos a diversos gobernantes darle palmaditas en la espalda y ese tipo de cosas, pero nunca más se supo de un interés real por tratar de poner en pie una idea atractiva tanto por su valor intrínseco como atractiva por su potencial económico (algo que siempre suele interesar mucho más a ciertos políticos). Ni por esas. Quizás hubiese corrido más suerte con alguna propuesta que incluyera procesiones e incienso de por medio, elementos taurinos (tan Toro como es él) o con alguna otra vinculada con conmemoraciones centenarias. Aquí parece que siempre hay financiación para determinadas cosas pero ninguna para apoyar otras. El caso es que ahí siguen sus ‘Presencias’ arrumbadas. Impacientes, tanto tiempo después, por emerger en viejas paredes desconchadas que tanto las necesitan, hibernando a la espera de otro Jerez menos rancio que dé más oportunidad a las buenas ideas. No desesperen, ya sea mediante ‘crowdfunding’ o gracias al patrocinio privado (siempre tan escasito en esta ciudad, por cierto), les aseguro que al final el artista ganará la batalla y levantará su obra. Es cuestión de tiempo. O como diría Rajoy, de paciencia. Paciencia, Toro, paciencia.

@PacoMúgica
(https://www.facebook.com/proyectopresencias/info)

 

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