Padilla la lía en El Puerto

20/08/12 +Jerez +jerez

Tarde memorable de Padilla que sacó toda su artillería pesada para deleíte de sus seguidores. El jerezano redondeó una tarde pletórica tras pares de banderillas marca de la casa y toreo variado de capote. La faena, al segundo de su lote, fue de efectismos y cercanías que pusieron al público en píe. Con la espada finiquitó a sus dos toros de soberbias estocadas. Talavante estuvo cerca de la puerta grande al fallar con los aceros en el que cerró plaza. Destacó una vez más su personalidad y toreo al natural. Arrucinas y cambios de manos de bella factura compusieron una notable actuación de Alejandro. Morante se fue de vació en una tarde sin historia para el sevillano que no tuvo un buen lote y tampoco se mostró muy dispuesto.

Plaza de toros de El Puerto de Stª María
19 de agosto de 2012
Temporada de Verano
Tres cuartos de entrada

Toros de Jandilla y Vegahermosa: aplaudidos en el arrastre 2º, 3º, 4ª y 6º. Con movilidad en líneas generales y bravura.

Juan José Padilla (canela y oro con cabos negros): ovación con saludos y dos orejas.

Morante de la Puebla (tabaco y oro): pitos y silencio

Alejandro Talavante (nazareno y oro): oreja y silencio.

Auténtico lío el que ha formado Padilla en El Puerto en una tarde en la que el Ciclón sopló con toda la fuerza y que vino a ratificar el gran momento que atraviesa. Padilla, que tuvo que salir a saludar tras el paseíllo, banderilleó a su dos toros con solvencia, destacando un par al violín de gran exposición. La faena al cuarto tuvo todo los condimentos propios de Padilla en estado puro con un inicio de rodillas de auténtico infarto. El toro tuvo casta y bravura resultando el mejor del encierro. El torero respondió ante las buenas condiciones del de Jandilla que acometía con bravura. El jerezano se despachó a gusto en series ligadas y evitando algunas coladas sobre todo por el derecho. La traca final tuvo el sello Padilla al ejecutar molinetes y desplantes de rodillas llegando incluso a rozar los pitones la cara del torero. La plaza era un clamor cuando Padilla se dispuso a entrar a matar, dejando una estocada soberbia, que hizo rodar al toro sin puntilla.

Ante su primero, solo pudo dejar constancia de su entrega, teniendo que esquivar al toro tras un desarme que solventó sin pestañear el torero con un quiebro. El toro no se empleó y resultó parado. Faena de muletazos sueltos que finiquitó de una buena estocada.

Talavate pudo acompañar a Padilla en la salida en hombros pero el fallo con los aceros, en el último de la tarde, cerró toda posibilidad de portazo. El toro resultó bravo y Talavante pudo hilvanar series de naturales profundos. Faena larga en la que hubo más cantidad que calidad.

Ante el primero de su lote si logró momentos más interesantes. El comienzo con la muleta invertida y las arrucinas, ligadas de un cambio de mano, tuvieron la impronta de su personalidad. Talavante dejó constancia de su naturalidad y destacó como siempre al torear al natural. Se fue tras la espada derecho como una vela y dejó una estocada en todo lo alto que le valió para cortar la primera oreja de la tarde.

Morante no tuvo su tarde. Ante el primero nunca llegó a encontrarse a gusto. El de Jandilla fue manso aunque no tenía mal estilo al meter la cara.
Le paró el toro su peón Rafael Cuesta, ante la sorpresa de algunos que siguen protestando ésto que sucedía con normalidad en épocas pasadas, y todo hizo indicar que el astado presentaba problemas de visión. El propio subalterno llevó el toro al caballo ante la inhibición de Morante.
Solo dos muletazos a cámara lenta fueron pocos motivos para evitar el cabreo del personal. No estuvo muy por la labor a pesar de las poca franqueza del toro que se rajó en tablas. El toro anduvo siempre suelto pero tenía nobleza en sus embestidas. El manso en temporadas pasadas hubiese tenido otra faena a cargo del diestro sevillano. Sobra decir que no es el mejor Morante el de ayer en El Puerto....

Ante el quinto poca historia. Un jabonero que se paró pronto y que no se entregó en la muleta a la que llegó con un pitón roto tras estrellarse contra un burladero. Tres verónicas sueltas y un comienzo pinturero de faena fue el pobre balace de una tarde en blanco para José Antonio.

Jose A. Jiménez
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