<p>Al ritmo de las zambombas</p>

23/11/13 +Jerez +Jerez

Desde el siglo XVIII, en la víspera de la Nochebuena, amigos y familiares se reunían en los patios de las casas de vecinos y gañanías para cantar villancicos. Hoy, como entonces, el espíritu entregado, alegre y desenfadado de la celebración hace que cualquiera pueda arrancarse y unirse al grupo.

Desde finales de noviembre en Jerez hay zambombas por todas partes, especialmente los sábados. Centenares de zambombas. En cada calle, plaza o plazoleta resuena la ronca zambomba y el coro de improvisados tenores.

Son la evolución de las que se celebraban al aire libre en casas de vecinos, donde a menudo se compartía una única cocina de picón. Durante toda la noche se cantaba y bailaba, hasta el alba, justo a tiempo de dormir unas horas antes de continuar con las celebraciones del Día de Navidad.

Se trata de una noche que sigue siendo larga, de ahí que diga la copla que con las zambombas hay noche pa rato.

En ellas se forma un corro alrededor de las hogueras y de forma espontánea, se cantan y bailan villancicos mientras se reparte vino, anís, ponche y dulces navideños para todos. El instrumento fundamental: la zambomba, de ahí el nombre de la fiesta y a él se suman el almirez, la pandereta y la botella rayada de anís.

De entre todas las que se celebran en Jerez, destacan las que tienen lugar en Santiago y San Miguel, los barrios más flamencos de Jerez.

El Teatro Villamarta de Jerez también tiene ya señaladas en su calendario dos zambombas. Serán el día 1 de diciembre con la zambomba de la Hermandad de la Esperanza de la Yedra que lleva por título 'Una Navidad llena de Esperanza', y el 14 de diciembre con la organizada por la Federación Local de Peñas Flamencas de Jerez.

Habrá muchas más, sobre todo los días del puente de la Constitución cuando se suceden zambombas en todos los puntos de la ciudad.

Y es que la zambomba está en auge, y cada año son más las asociaciones vecinales, entidades culturales, centros educativos, peñas flamencas y hermandades que organizan una zambomba. Todo el mundo participa.

Orígenes

La zambomba y la misa flamenca son las celebraciones más genuinas de la festividad católica andaluza. Se trata de la manifestación de una cultura oral de siglos, heredada de los mayores y oralmente transmitida de padres a hijos.

El instrumento suele elaborarse de un modo artesanal, con una vasija de barro que se cubre con un pellejo de animal -normalmente cabra- o una tela: muselina. En el centro de la tela se amarra una caña larga que proporciona un sonido grave al ser frotada con la mano y que es la base rítmica o compás sobre el que se cantan los villancicos.

Los primeros documentos que aluden a los villancicos datan de los siglos XV y XVI, sin embargo no será hasta el siglo XVII cuando el villancico adquiere el típico carácter religioso con el que hoy se relaciona.

Cuna del villancico flamenco

Pero no es hasta el XIX cuando Andalucía lo dotó con ese sello personal, aflamencándolos poco a poco. Si en un principio se basaban en pasajes evangélicos, han evolucionado hasta incorporar episodios de lo cotidiano hasta el punto de que algunos no se refieren a temas navideños. No hay duda de que Jerez ha sido la cuna del villancico flamenco, algo lógico si se tiene en cuenta la importancia de la ciudad en el nacimiento de este arte.

Según algunos autores los villancicos y zambombas han sido una tradición musical andaluza de carácter popular que ha vivido durante mucho tiempo a la sombra del flamenco puro, por lo que en algún tiempo no ha tenido la relevancia necesaria, hasta el punto de casi desaparecer.

Esta dinámica ha cambiado en los últimos años, y las zambombas están cobrando el protagonismo que se les ha negado durante tanto tiempo. Las zambombas y los villancicos flamencos son un patrimonio de Jerez que cada vez tiene más difusión nacional e internacional.

Los villancicos tienen también un importante significado literario. Muchos han servido de base popular a algunas de las obras de los cancioneros de los poetas cultos y, muy especialmente, de los de la generación del 27.

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