Distaban los años 1939, en mi país flotaba una guerra civil, había una gran crisis económica, no había trabajo y millones de españoles eran exiliados a países vecinos, otros, como yo, simplemente huíamos, sin más, esperábamos prosperar, y sí, algún día poder volver. Llegué como pude a Francia, con escasa formación profesional, empecé a trabajar en la madera, algo a lo que no me había dedicado nunca, pero fue una de las pocas oportunidades que se cruzaron en mi camino. Mi estancia allí no fue fácil, el invierno fue realmente arraigado, el frío se colaba por mis huesos sin dejarme incluso descansar las pocas horas que tenía libre. La comida era escasa, o nula. Y del salario, mejor no hablar. No me podía permitir caer, esta era la única forma de no hundirme en lágrimas que me hicieran dar un paso hacia detrás.
Durante años he escuchado esta historia una y otra vez. Estos son algunos de los recuerdos que mi abuelo materno guardaba en su memoria sobre su emigración al estado fronterizo. Un relato realmente conmovedor que hacía mantener mis cinco sentidos pendiente del movimiento de sus labios.
El 20 de Marzo, el país amaneció con los nuevos datos sobre emigración publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), El número de personas con nacionalidad española que residen en el extranjero ha crecido un 6,3% durante 2012, lo que se convierte en 114.413 exiliados más.
Las cifras corresponden al Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero
(PERE) a 1 de enero de 2013, que se elabora a partir de los datos consulares y en el que las personas de nacionalidad española se inscriben de forma voluntaria. No es obligatorio registrarse en él, las personas lo suelen hacer para poder votar. Esto nos quiere decir que aquí no están todos los que son, es decir, que la mayoría son nacionalizados de origen extranjero. De manera que, más de dos de cada tres nuevas inscripciones han sido de nacidos fuera de España, según señala el INE.
Por consiguiente, resalta que hay muy poca población española de nacimiento aquí recogida. La mayoría son extranjeros en origen que han adquirido la nacionalidad en España regresando a su casa y otros descendientes de españoles que consiguieron la nacionalidad en virtud de la Ley de la Memoria Histórica, adoptada por el Gobierno de Zapatero. Facilitando la obtención de la nacionalidad española a los nietos de emigrantes.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) no hace diferencia, se limita a decir que son 673.662 españoles los que viven fuera y 1.258.586 son españoles nacidos en el extranjero. Asimismo, los datos nos muestran que el éxodo es constante.
Hoy en día, como bien se ha plasmado antes, España atraviesa una severa crisis, una altísima tasa de parados, miles de despidos y numerosos desahucios envuelven el país. Una situación verdaderamente infausta que hace que la historia se repita, que los recuerdos de mi abuelo sean a partir de mañana, los míos y los de muchos jóvenes que con una excelente formación tienen que emigrar a otros estados que permitan desarrollar sueños, ideas y proyectos que en nuestra patria no tienen cavidad.
(Patricia Benítez Vázquez es estudiante de Ciencias de la Información)