Pepe Luis Vázquez dice adiós al toreo

09/09/12 +Jerez José Antonio Jiménez

Plaza de toros de Utrera  - 8 de septiembre  - Media entrada
Toros: 1º de Murube para rejoneador y cuatro de Juan Pedro Domecq para la lidia a pie: de juego desigual.
Jose Luis Cañaveral: ovación con saludos
Pepe Luis Vázquez (grana y oro): algunos pitos y oreja
Morante de la Puebla (verde y oro): silencio y dos orejas

Pepe Luis Vázquez dijo adiós al toreo en activo en Utrera tras una tarde en la que destapó el tarro de las esencias. El diestro sevillano resumió en una faena la tauromaquia asolerada, añeja y llena de matices de toreo sevillano.

Sucedió en su segundo cuando dejó claro que las faenas tienen su medida y que la calidad prima sobre la cantidad. Naturalidad, empaque, pinturería y cuatro naturales soberbios, cadenciosos...atrás de la cadera.

Con Pepe Luis se va una tauromaquia clásica que no entiende de estadísticas, orejas y commpetencia. Un cambio de mano soberbio, la trincherilla y dos kikiriquies recordaron a la figura de su padre, el gran maestro, evocó a Curro Romero y en defintiva dejó un sabor de boca de toreo caro. En Utrera se pasó página a parte de la historia porque ya me dirán donde se aprende o cuando volverá a resurgir esa tauromaquia de cristal más cerca de la ensoñación que de la realidad.

La tarde era para Pepe Luis pero Morante también quiso dejar claro que el cetro de la sevillanía le pertenece porque las verónicas rotundas a su primero fueron abelmontadas y los lances a pies juntos, a su segundo, evocaron a Pepe Luis padre. Ante su primero solo pudo dejar varios muletazos sueltos y remates toreros pues el toro fue desclasado. Si remató la tarde ante el que cerró plaza. Faena de entrega, provocando la embestida del tardo toro pero con desmayados muletazos. Morante quiso y pudo cortar dos orejas que no tienen importancia por aquello de los despojos. Al fin al cabo la tarde no era para hacer cuentas sino para sentir el toreo.

Abrió plaza el rejoneador Jose Luis Cañaveral, ante un reservón toro de Murube, al que tuvo que llegarle siempre. El rejoneador puso pares a dos manos de gran exposición aunque finiquitó de mala forma con el rejón de muerte.


Al final Pepe Luis se fue en volandas junto a Morante por la puerta grande. Fue una salida a hombros emotiva tras cortar solo una oreja pero se trataba de su despedida y la afición así lo quiso.

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