Hoy quisiéramos escribir sobre las curiosidades de algunos de nuestros tabancos jerezanos que pasan desapercibidos para la mayoría de jerezanas y jerezanos, lugares donde se expiden jereces tanto de primeras marcas como a granel y que contienen un patrimonio privado único.
Para comenzar, a muchos de los jerezanos de nueva generación a lo mejor no les suena el nombre de Manuel Rodríguez Romero, pero si comentamos su apodo MARO, ya la cosa cambia un poquito más. Conocido por el pseudónimo de MARO, este dibujante figuró entre los mejores grafistas humorísticos a nivel nacional, aunque también dejó su huella en su Jerez natal (sus altorrelieves, caricaturas y óleos fueron conocidos por la parroquia que frecuentaba el Tabanco La Reja). Con los últimos coletazos franquistas, la Guardia Civil hizo quitar las réplicas de cuadros del Museo del Prado que poseía el establecimiento, pintados por Manuel Rodríguez por considerarlos de obra obscena. Hoy en día se conserva un fantástico altorrelieve dedicado a la vendimia jerezana y diversas caricaturas repartidas por todo el establecimiento.
Otro tabanco que mantiene esas curiosidades es La Pandilla. Justo en la zona donde se encuentra el tablao y descansa todo un cachón de botas jerezanas, hallamos una escalera de madera que da a una puerta. Como nos comenta uno de sus propietarios, Antonio Ruiz, en este lugar se rodó la película Lola del director de cine Miguel Hermoso, añadiendo al mismo tiempo que estamos a despensa de poder reproducir los respectivos fotogramas de la película, ya que nuestra intención es enmarcarlos en una de las paredes cercanas a la misma escalera. Una buena iniciativa privada para dar conocimiento de ello a todos los visitantes que quieran visitar este castizo lugar.
Y siguiendo con Lola Flores, pero esta vez en el barrio de San Miguel, encontramos Las Banderillas, que si bien este Tabanco tiene reciente apertura (2012), viniendo de la mano de la Reinvención Tabanquera, es el mismo lugar donde tuvo el establecimiento el padre de Lola Flores: D. Pedro Flores, también conocido con el pseudónimo de el Comino, denominándose parte de este presente local como El Pavo Real. Seguramente fuese allí donde la Faraona tuviese sus primeras actuaciones en público y empezara a demostrar su talento de lo que luego fuese una de las grandes de España.
Autor: Francisco José Becerra Marín (Redactor de La Sacristía del Caminante)
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