Pérez

06/03/14 +Jerez Juan Manuel Sainz Peña

Iba riéndose por la calle. Sola. Como las locas. No, no es que fuera caminado con media sonrisa, es que reía a carcajadas. Y por más que trataba de evitarlo, la risa, incontenible, acababa por desbordarla.

¿Qué pensarán de mí? Que estoy como una cabra. Pero es que… jajajaajajajajaja. Y la carcajada volvía a ella como una especie de posesión amable.

Durante un rato esperó a que el ataque de risa se le pasara, pero no había manera. Recordaba la cara de la asistenta, su cuello ladeado y su respuesta. Y no podía evitarlo. Se doblaba de la risa recordando la escena del ascensor.

Era la primera vez que coincidía con la chacha. Paqui, apenas un metro sesenta, salió de la puerta de enfrente y se montó en el elevador con la vecina que ahora reía en la calle a mandíbula batiente. La mujer, tan bajita, saludó a la nueva inquilina mirándola con el cuello ladeado y la vista arriba debido a su corta estatura.

La nueva vecina mientras llegaban a la calle y al verla en tal postura le preguntó:

-¿Ay, está usted con tortícolis?

La asistenta negó con la cabeza y contestó:

-No, no. Con tortícolis, no estoy. Estoy con Pérez, el abogado de las 3º A. Dos años llevo limpiándole el despacho…

La  mujer se mordió el labio para no partirse allí mismo. Y ya en la calle, recordando aquello, seguía muerta de risa, apoyada contra la pared, lo mismo que si le faltara un tornillo.

-Con tortícolis no, con Pérez -se repetía. Y volvía a doblarse de la risa.

Autor: Juan Manuel Sainz Peña (escritor)

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