Pérez Reverte cambia la espada por el aerosol y se adentra en el arte urbano

29/11/13 +Jerez Eva Nicasio

Con apenas dos días en las librerías, el nuevo libro de Arturo Pérez Reverte, 'El francotirador paciente' (Alfaguara, 2013) ya ha alcanzado las más altas cotas de libros más vendidos este mes de noviembre.

Apenas un año después de su último éxito editorial, ‘El tango de la vieja guardia’ (Alfaguara, 2012), el periodista y escritor cartagenero está batiendo récords con la edición de una novela al año. En este caso, y tras abandonar las espadas del capitán Alatriste y su cohorte de personajes del barroco español, se decanta por adentrarse de nuevo en ese territorio comanche que es la ciudad y su arte urbano, y adoptando para ello el género del thriller, que proporciona una lectura atractiva para los amantes de la acción.

En las páginas de su nueva obra, la ciudad se convierte en esta ocasión en un auténtico campo de batalla, una situación narrativa que no es nueva para el español. La novela arranca en 1990 con dos jóvenes pintores de grafitis, que puede denominarse como la infantería del colectivo, que patrullando su territorio se encuentran con uno de los admirados grandes, un tipo solitario cuyo tag es la palabra “Sniper” en grandes letras y el punto de la i convertido en la mira telescópica de un francotirador… Ahora, Sniper es un artista de la calle el que lanza retos como si se tratase de bombas. El único arte factible es la venganza. Por su parte, un encargo editorial coloca a Alejandra Varela, experta en arte urbano, tras las huellas de Sniper, un renombrado artista del grafiti, impulsor de acciones callejeras que bordean la legalidad, algunas de ellas de consecuencias funestas, del que poca gente ha visto la cara o sabe por dónde anda. La investigación llevará a la protagonista desde Madrid a Lisboa, y desde allí a Verona y Nápoles en su empeño por averiguar cuál es el objetivo al que señala la mira letal del cazador solitario.

Con este argumento, Pérez-Reverte ha dado forma a una aventura con tintes de intriga, mucho diálogo, buena música y un final trepidante. De hecho, El francotirador paciente atrapa al lector desde las primeras páginas con su duelo de inteligencias y plantando un juego al límite entre el perseguidor y su presa. Y todo eso sin importar el tiempo, porque saldar las cuentas pendientes es mucho más importante en este thriller. Pero demás, para los amantes de la narrativa del cartagenero su nueva novela está llena de símbolos y guiños habituales que cualquiera de ellos reconocerá con placer.

Eva Nicasio. libreriaqasida.blogspot.com

www.libreriaqasida.com

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