<p>Nigeria se encuentra a la vuelta de la esquina</p>

07/05/14 +Jerez Sonia Herrera

Nigeria está a un golpe de click. Puedes recorrerla en pocos minutos desde tu smartphone. Si vuelves la cara no la ves, pero si te asomas un poco… descubres que la tienes al lado. Y que allí viven personas. Incluso niños y niñas, como los nuestros, simplemente niños.

Estos días la atrocidad de Boko Haram (significa ‘La educación occidental es pecado’, tal cual) nos sobrecoge desde todos los informativos. El pasado 15 de abril conocíamos que entre cien y doscientas niñas, ya es inhumano este baile de datos y la falta de información oficial, habían sido secuestradas en un instituto situado en la localidad de Chibok, en el estado nororiental de Borno.

Desde entonces, poco más habíamos sabido, hasta que han saltado de nuevo los titulares ante un comunicado en vídeo en el que el líder del grupo terrorista, Abubakar Shekau, reivindica la acción, y amenaza con vender a cada una de las menores por menos de diez euros. Las pocas que han podido escapar, confiesan haber recibido brutales violaciones.

Mientras, no queda claro qué acciones está tomando el Gobierno nigeriano. Sí ha habido denuncias de padres de desaparecidas que han sufrido la represión de los que deberían primar la seguridad de los más pequeños. Sí, por protestar. Por levantar una pancarta para lograr que durante unos segundos, ante los informativos, reflexionemos sobre lo que está pasando en Borno, en Nigeria, es decir, a nuestro lado. Por ponernos frente a ese desgarrador #bringbackourgirls.

En el dramático caso de Borno, las niñas secuestradas están escolarizadas. En Nigeria sólo el 30% de los niños son inscritos en el registro al nacer. Es terrible por tanto imaginar la desprotección a la que se enfrentan esos menores que son absolutamente invisibles ante la justicia.

Sin embargo, en Nigeria existe la alegría. Los niños cantan y bailan, y tienen la sonrisa a flor de fiel, exactamente como los niños grandes que cada día nos saludan a través de la ventanilla del coche. Conocerlos es enamorarse. Un grupo de jóvenes andaluces vivió una experiencia intensa de un año en Calabar, capital del estado de Cross River, al sudeste del país, junto a menores huérfanos y niños que viven en la calle, y años después la llama sigue viva en forma de asociación. Se llama Mme Ma Fi Calabar, y trabaja desde Jerez, con ramificaciones en toda España.

Quizás algún día te apetezca conocerla, y hablar con las jerezanas que un día se dejaron un trocito de corazón en los suburbios de Calabar. Desde 2011, Mme Ma Fi Calabar recauda fondos para remitir directamente a jóvenes voluntarios que trabajan con los niños de la calle. Cualquier aportación es bien recibida. Puedes hacerte socio por la cantidad mensual que desees, o simplemente colaborar con las actividades que organizamos. Si te apetece, hablamos un ratito, te invitamos a un café.

Puedes contactar con nosotros en mmemaficalabar@hotmail.es, y buscarnos en Facebook https://www.facebook.com/mmemaficalabar.asociacion y twitter (@mmemaficalabar). Por cierto, Mme Ma Fi significa ‘te quiero’ en el dialecto efik.

Algunos datos de interés:

Nigeria es una república federal, formada por 36 estados y un distrito federal, donde coexisten 250 grupos étnicos. El grupo étnico dominante de la región norte es el Hausa-Fulani, de los cuales una gran mayoría son musulmanes. Otros de los grupos étnicos importantes de esa zona son los Nupe, Tiv, y Kanuri.

La etnia Yoruba predomina en el sur. Más de la mitad de los Yorubas son cristianos y cerca de un cuarto, musulmanes. Las comunidades Efik, Ibibio, Annang, e Ijaw (los cuatro grupos étnicos más grandes del país) también conforman un segmento sustancial de la población en el área. Los idiomas más difundidos son el Hausa, Yoruba e Igbo.

Las tensiones étnicas han sido constantes a lo largo de toda la historia nigeriana, y continúan en la actualidad. En el país que reúne a la quinta parte de la población africana, la superstición y el vudú campan a sus anchas. Hasta el punto de que un niño puede ser acusado de brujería y sometido a todo tipo de torturas, o abandonado ante el temor de sus familiares.

Advertisement