Pregón emotivo y cargado de vivencias

07/05/11 +Jerez +Jerez
Emotivo y cargado de vivencias fue el pregón de Álvaro Domecq celebrado el pasado viernes en la bodega La Concha de González Byass. Simplemente habló de su vida porque es historia viva del mundo del toro y del caballo. No hubo rima fácil ni efectismos."Alvarito" desempolvó el libro de la familia Domecq para ofrecer lo mejor de sus vivencias. Cuenta la historia que su abuelo D. Juan Pedro Domecq Nuñez de Villavicencio trajo por las cañadas reales la ganaderia de Veragua hasta Jerez recorriendo media España en un mes. Pero todo fue contado en primera persona porque la vida de Álvaro Domecq es la propia historia del toreo y el caballo. La Concha de González Byass, que registró un lleno absoluto, fue el escenario perfecto para que florecieran los recuerdos. Tras la presentación, de su amigo de la infancia Álvaro Ojeda, la banda Municipal por cierto muy afinada, interpretó el pasodoble "Manolete" y apartir de ahí todo fluyó con naturalidad resurgiendo el joven que quería ser rejoneador y el hombre que más tarde se hizo ganadero. El niño que montaba a caballo con el califa de Córdoba, el joven que vió a Domingo Ortega parar a las vacas con la llema de los dedos y que fraguó junto a su padre casi un encaste propio llamado Torrestrella, rescató la esencia de toda una vida entre el caballo y el toro. Cuantos personajes, cuantas historias imperecederas....Porque no se entendería el toreo a caballo sin la figura de D. Álvaro y no se podría escribir la historia del toreo sin el apellido Domecq. Álvaro Domecq tuvo muy presente en todo momento la pérdida de su primo hermano Juan Pedro, a quien dedicó los momentos más emotivos, destacando sobremanera el final cargado de sentimientos con una conversación directa dirigida a su primo preguntándole por todos los que se fueron; "hasta aquí llegó mi pregón Juan Pedro, da recuerdos por allí arriba todos...." Su infancia en Jandilla, fraguada en profundas raices religiosas, de la mano del Padre Jandilla fue contada con el cariño de la nostalgia por las vivencias que tuvo con su amigo y presentador Álvaro Ojeda. Hubo anécdotas jugosas de las que habría que destacar las protagonizadas por Bernardo Muñoz "Carnicerito", gran torero de plata que formó parte de las cuadrillas de legendarios como Manolete, Julio Aparicio o el propio D. Álvaro. El que fuera desubridor del innato arte de Rafael de Paula y más tarde suegro del genial torero tenía esa gracia especial del sur salpicada de ingenio. Álvaro Domecq se paseó de nuevo por El Paquete, volvió a ser jinete del apoteosis y llevó las riendas de un pregón en el que no faltó el recuerdo a los grandes matadores de toros como Pepe Hillo, Pedro Romero o Montes Paquiro, que fueron los pilares de los inicios de la tauromaquia para más tarde hablar de los protagonistas más recientes como Antonio Ordoñez, Litri, Aparicio, Rafael Ortega, Curro Romero, Rafael de Paula o Paquiirri...Especial dedicatoria tuvo para Juan A. Romero "El Ciclón de Jerez" del que destacó su valía personal y torera. Tuvo detalles de gracia cuando recordó vivencias junto a Fermín Bohórquez en las islas Galápago a punto de ser devorados por tiburones. El pregonero no se dejó a nadie en el tintero reconociendo la labor de los trabajadores de la plaza de toros de Jerez sin olvidar al empresario Pepe Belmonte. La "gente del toro" como El Potra, El Niño Manolin, Paco Doña.....También fue especial la mención a Alfonso Barroso como maestro del tercio de varas algo que agradeció al finalizar el acto su hija Dolores Barroso, Delegada de Cultura del Ayuntamiento de Jerez.En definitiva un paseo por la historia, un archivo sonoro que sintentizó el toreo a caballo y a pie así como la crianza del toro bravo. Alvaro Domecq Romero echó pie a tierra para abrir el telón de la Feria de Jerez.
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