En la inminente Navidad es cuando más se consume jamón. Es plato en muchas mesas en estos días festivos y también objeto de regalo, aunque de unos años a esta parte y debido a la crisis, el jamón bueno de verdad, el pata negra, podría decirse que es más bien, objeto de culto.
La mayoría del jamón que se consume en España no lo es y saborear un auténtico pata negra criado exclusivamente con bellotas no resulta tan habitual como pudiera creerse.
Para diferenciar los tipos y calidades de los jamones y otros productos, a partir de este año se ha aprobado la norma de calidad para la carne, el jamón, la paleta y la caña de lomo ibéricos.
Con ello, se pretende mejorar la información al consumidor en el etiquetado con la denominación de venta y la indicación del tanto por ciento racial. Así, se evitan publicidades engañosas, al quedar prohibido utilizar símbolos asociados a la bellota cuando el jamón no ha sido criado solamente con este alimento.
Desaparece la denominación recebo y ahora los jamones son de bellota, de cebo de campo y de cebo. A raíz de estos cambios, pata negra solo se puede usar si el jamón es de bellota y 100% ibérico.
De tal manera, se incorpora un precinto de distinto color por cada designación, que se colocará en cada jamón y paleta, en el matadero:
-Negro, para los bellota 100% ibéricos
-Rojo, para los bellota ibéricos
-Verde, para los de cebo de campo ibéricos
-Blanco, para los de cebo ibéricos.