La crisis económica ha supuesto un obstáculo importante para familias y empresas a la hora de disponer de fondos para cubrir una necesidad. Realizar una reforma en el negocio, atender un gasto médico inesperado, financiar la compra a proveedores, acometer la nueva experiencia universitaria de esa hija o hijo que debe marcharse a estudiar a otra población, solucionar el arreglo de una lavadora estropeada…
Son casos comunes y diarios que no se pueden atender de la manera debida e inmediata que requiere cada situación en economías particulares que viven al día por el paro, el descenso en los salarios y otras problemáticas surgidas de la tan temida crisis.
Antes no resultaba dificultoso dirigirse a una entidad bancaria y solicitar un crédito. Ahora es prácticamente imposible para la mayoría de la población. No sólo es la espera por los papeleos interminables o la exigencia de dificultosos avales, es que hoy en día el grifo del crédito bancario se ha cerrado y no ofrece soluciones.
Soluciones alternativas
Frente a esta situación, entidades especializadas como Zaimo ofrecen una alternativa a la complejidad de los bancos y cajas de ahorros a través de la concesión de los llamados microcréditos o préstamos rápidos.
Esta otra forma de financiación, ayuda a los consumidores españoles a cubrir gastos imprevistos, disponer de dinero extra de manera inmediata o aportar el empujón necesario para hacer realidad los proyectos de nuevos emprendedores que buscan poner en marcha su idea de negocio.
Las dificultades son tales para obtener crédito de un banco o entidad financiera tradicional que el sector del emprendedor franquiciado ha quedado limitado a los recursos propios. Sin embargo, la presencia del microcrédito rápido supone una bocanada de aire fresco para ayudar al empuje necesario a ese nuevo proyecto.
La simplicidad del proceso (se pueden solicitar a cualquier hora, desde el sofá de casa, sin cita previa y delante de la pantalla del ordenador) y la menor cantidad de requisitos que se exigen son aspectos fundamentales en la incursión de esta fórmula en el mercado financiero.
El consumo familiar tiene también ante sí una experiencia nueva por conocer: dotar de solvencia al bolsillo de la casa para necesidades reales, evitando compras innecesarias y superfluas. En este sentido, la labor educativa hacia los más jóvenes juega un papel fundamental.