Siempre nos quedará El Puerto

15/06/11 +Jerez +Jerez
Un año más se abre el telón de la Temporada de Verano de El Puerto con la presentación en Castillo de San Marcos del abono 2011. El coso real puede presumir de ser la plaza de mayor importancia de la provincia por varias razones; el peso histórico de un coso más que centenario, el número de festejos, los carteles rematados de agosto, la nutrida presencia de peñas y asociaciones que le dan el punto de exigencia necesario a los espectáculos, pero en la materia prima…. se abre todo los años el debate, ¿cuál es el toro de El Puerto?....El ruedo más grande del mundo dicen que absorbe al más serio de los toros pero lo cierto es que por una razón u otra El Puerto sigue buscando su toro. Cada verano se busca un torero, con el ciclo de novilladas, pero la verdad es que aquello que dijo El Gallo: “Quien no ha visto toros en El Puerto…”, cada temporada tiene sus signos de interrogación. La de 2011 presenta un palco renovado que tiene por delante una seria papeleta. Pocas plazas como ésta tienen el baile de corrales previo que pone en duda la celebración de muchos espectáculos. La amiga Olga Pérez deberá lidiar con mano izquierda ciertos intereses y presiones bajo una premisa: defender los derechos del aficionado. Anda El Puerto buscando su norte desde hace tiempo. Lo cierto es que no deja de ser una plaza, que aunque tenga renombre y solera de primera, no debe sacar el toro de tipo pero tampoco dejar que se convierta en un coso veraniego, donde los turistas desfilen por los tendidos pensando que aquello es un deporte un tanto extraño. En la plaza real se ha visto torear de lo lindo en las últimas temporadas, haciéndonos olvidar las tediosas y calurosas tardes, en las que más de uno salía corriendo de la plaza jurando no volver más. También los cronistas hemos tirado las libretas viendo a José Tomás bordar el toreo al natural, o al contrario, se han llevado a cabo tertulias cofrades ajenas a lo que ocurría en el ruedo (algunos hablan de magnas de palio en la plaza portuense, de cómo suena la banda del Maestro Dueñas, de los largos clarines, del añorado Paquiqui….). Lo cierto es que el buen humor es el bálsamo necesario para estar unas tres horas viendo toros, algo que Fernando Gago nos ponía en bandeja, con su forma de sacar el pañuelo.En definitiva El Puerto debe ser, como no, el coso de primera de la provincia. Por ello es necesario cuidar quizás el último reducto para aficionados de verdad de la provincia. Al menos siempre nos quedará El Puerto. Jose A. Jiménez
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