Sin los pies en el suelo

14/12/13 +Jerez Paco Sánchez Múgica

Tendemos a confundir cinismo con hipocresía. La escuela Cínica de la Antigua Grecia decía que el hombre que menos necesita es el más libre y feliz. Así lo pregonaba Diógenes de Sínope, que sería en la sociedad helenística lo que aquí una mezcla de Juan de Jerez y el Lin, malviviendo en la periferia pero obrando sin tapujos. Posteriormente el cinismo ha llegado a asociarse con lo más parecido a la sinceridad. Resumen: la verdad puede doler. Es más, casi siempre duele. En cambio, en el concepto genuino de hipocresía queda subrayado que en ella están las claves para caminar medianamente bien por la vida. O eso creen. Pero es falso. Porque viene a decir: finge lo que no piensas, siente lo que no sientes y aparenta lo que no eres, y tendrás algo parecido a la felicidad. Y creo que así no se puede vivir. Entre uno y otro, prefiero quedarme con aquella frase de Cary Grant cuando entre sus emanaciones lisérgicas era capaz de pronunciar eso de que somos un puñado de moléculas hasta que averiguamos lo que realmente somos. En ese tránsito, me imagino sin los pies en el suelo, sobrevolando utópico tratando de alcanzar todo lo inalcanzable y haciendo posible todo aquello que hoy es manifiestamente imposible.

¿Todo esto a santo de qué? Ni idea, pero se me agolpan las ídem cuando me veo envuelto en esta sociedad de la imagen y en esa construcción de realidad que me rodea y en la que detectamos tanto cinismo y sobre todo tanta hipocresía. Varios ejemplos de actualidad, que es la que manda. Hipócrita es negarse a dedicar el nombre de una calle a Nelson Mandela para mantener en el nomenclátor la vía que rinde pleitesía al infausto 18 de julio. Porque hipócrita es que al mismo tiempo esos mismos que se niegan a esa dedicatoria se llenen ahora la boca vanagloriando la figura de Madiba y calificándola sin pudor como la de un “gigante” cuyo legado será inmortal. Esas cosas pasan. Como igualmente hipócrita es colocarse un pañuelo rosa en la cabeza para ir tras la cabecera de una manifestación en el día de la lucha contra el cáncer de mama cuando tu partido es el que está dando hachazos en el presupuesto público para la prevención, detección y tratamiento de esta grave dolencia.

Dicen que hipocresía es morir de sed teniendo demasiada agua y querer amar sintiendo indiferencia. No menos hipócrita, no sé si también cínico, es arremeter contra la reforma laboral desde un sindicato cuando éste no tiene reparos en dar vía libre a una ola de bajas entre sus filas para soltar lastre beneficiándose precisamente de la flexibilización del despido que encierra dicha reforma. Como no menos hipócrita, en fin, me resulta que muchos se llenen de vergüenza ajena al ver ese lacrimógeno, impúdico y sonrojante programa llamado ‘Entre todos’ cuando se emite ahora en TVE mientras han tenido inconveniente en censurarlo cuando era Canal Sur la que lo emitía y lo sigue emitiendo. Cínicos e hipócritas son los que llaman para que les aplaudan en ese espacio televisivo por sus acciones de caridad (cristiana, probablemente), pues entiendo que el solidario y el comprometido no tiene rostro y ni mucho menos necesita lavar su conciencia con una acción puntual televisada y aplaudida por la audiencia. Llega la Navidad, el tiempo más cínico e hipócrita del año. Muchos se sentirán en su salsa, otros haremos propósito de enmienda. Como tantos otros, sin los pies en el suelo.

@pacomugica

Advertisement