Teso La Monja mejor bodega del año de la guía Peñín 2013

27/10/12 +Jerez Federico Ayala

Ubicada en la denominación de origen Toro, esta bodega ha conseguido en apenas un lustro abrirse hueco entre los grandes de España. Sus propietarios, la familia Eguren, conocen a la perfección las prioridades y necesidades a la hora de elaborar un vino en Toro. Sus primeros pasos en esta tierra fueron con la bodega Numanthia Termes, actualmente propiedad del grupo francés Louis Vuitton-Möet Hennessy, una bodega que ha representado la cúspide del vino de Toro. En pocos años, también Teso la Monja ha conseguido posicionarse entre los mejores elaboradores del país e incluso un digno competidor de los vinos top de Numanthia. La forma de trabajar en Toro estaba perfectamente asimilada cuando los Eguren iniciaron su nuevo camino con Teso la Monja. La filosofía enológica de la bodega se mantiene fiel al estilo de familia, potencia y elegancia, aunque adaptada al entorno toresano.

En realidad, el salto de Rioja a Toro es el más lógico para alguien de la experiencia de Marcos Eguren. La tinta de Toro, aunque ampelográficamente es similar a la tempranillo riojana, es el duro clima continental zamorano el que marca las diferencias en el ciclo de maduración y en la fisiología de la planta. Por ello, los vinos son tan diferentes a los de otras regiones que poseen esa variedad. En el caso de Teso la Monja, han sabido extraer de esta variedad una serie de matices, entre los que destacan la nobleza de sus taninos y su expresión frutal.

La traba más importante era hacerse con el control de una viticultura adaptada a un clima continental, con ligeros matices mediterráneos, capaz de dar relevo de unos secos y calurosos veranos, a unos inviernos fríos y con abundantes heladas. Las fincas que trabajan en bodega, alcanzan una extensión de 92 hectáreas de viñedo. Son suelos de textura arenosa, con grava en la superficie y con unos componentes arcilloso-calcáreos, que confieren a sus vinos matices minerales. Las cepas viejas de unos 50 años de edad media e incluso prefiloxéricas, de hasta 130 años de antigüedad, son junto con la mano de Marcos, la clave de Teso la Monja.

La bodega representa, como pocas lo hacen, la identidad del vino de Toro, la esencia de su terruño, con un trasfondo Eguren común a todos los vinos que elabora la familia.

Almírez, Victorino, Alabaster y su recién nacido Teso la Monja forman ya parte de los vinos más representativos de nuestro país. La destreza de la bodega es tal que incluso en añadas complicadas, es capaz de posicionar sus vinos entre los más puntuados de la denominación de origen, mostrando un camino de identificación territorial y de comprensión del viñedo que sirve de ejemplo para los nuevos creadores que llegan a Toro, en busca de plasmar la expresividad y tipicidad de la tinta de Toro.

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