Un año nefasto, por José Duarte

02/02/12 +Jerez +Jerez
Al margen de los resultados de plaza, del que podríamos estar hablando hasta mañana, podríamos calificar este año que ha terminado de nefasto en términos taurinos. Nefasto por el sentimiento de humillación que como aficionado he sufrido al ver a los fariseos del animalismo festejando la prohibición de celebrar corridas en Cataluña, aunque imagino la desilusión de más de uno al comprobar que no eran sino unos peleles en manos de los políticos del nacionalismo callejero, cuando estos no solo no siguieron con las pretensiones anti taurinas para con los corre bous, sino que lo quisieron blindar como bien de interés cultural, no se puede ser más falso.No debemos rasgarnos las vestiduras por un hecho que se veía venir. Las corridas en Cataluña habían sufrido un drástico descenso en los dos o tres últimos años sin que nadie hiciese nada de relevancia por evitarlo y lo que es más lamentable, ni desde los estamentos más interesados como; toreros, ganaderos, empresarios, apoderado y demás profesionales, que al fin y al cabo son los que mueven los dineros.Desde el gobierno saliente se ha querido compensar la prohibición, que han consentido y apoyado, con la inclusión de las corridas de toros en la cartera de cultura como si de dar un caramelo a un niño llorón se tratase. El nuevo gobierno del partido Popular tiene la oportunidad de demostrar que la leve reacción que ha tenido de denunciar ante el Constitucional esta medida tomada por un gobierno regional (sin competencias para ello, según defiende el PP), tiene una mayor profundidad en los gobiernos autonómicos, gobernados en su mayoría por populares y que por cierto, continúan si no todos casi todos, manteniendo estas competencias en las carteras de gobernación o interior que al fin y al cabo, son las que ejercen estas funciones y por cierto con 17 reglamentos diferentes, algo sencillamente ridículo.El cambio de cartera debe servir para la divulgación de la fiesta frente al exagerado control de la misma, la promoción frente a la prohibición y por encima de todo, la concepción de las corridas como parte fundamental de nuestro patrimonio cultural más arraigado que forma parte no solo de nuestro perfil, marcado por el tiempo, sino de nuestra idiosincrasia curtida por los siglos. De lo contrario, si no se toman medidas protectoras y de fomento de la fiesta, estamos abocados a ser los apestados culturales de siglo XXI y a caer en la globalización cultural, algo inconcebible ya que cada pueblo tiene sus tradiciones, costumbres, fiestas y celebraciones en función de factores evolutivos de orden histórico, político, económico, religioso, incluso geográfico y son las corridas de toros precisamente, un nexo de unión entre todos los españoles dentro de nuestra pluralidad cultural.Ardua tarea la del nuevo ministro de cultura, sr. wert d. José Ignacio, en un ministerio con las competencias transferidas, la demostrar que los taurinos también contamos y nuestra fiesta es patrimonio nacional José J.Duarte
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