Un centro para comérselo… O casi

31/01/14 +Jerez Paco Sánchez Múgica

A quienes lo han preguntado: ya sabemos que el Albalá abrirá su nuevo local en Divina Pastora esquina Duque de Abrantes, prácticamente puede decirse que se mantiene por tanto en el centro, mientras que Reino de León Gastrobar ha confirmado vía Facebook que felizmente reabre sus puertas hoy viernes tras un merecido paréntesis postnavideño. A dos emblemas recientes de la nueva cocina de vanguardia jerezana (al menos de las ubicadas en la línea medular de la ciudad) se les ha unido recientemente varias nuevas incorporaciones que complementan y enriquecen, si cabe, la oferta gastronómica del centro de Jerez, que pese a la crisis sigue muy activo y animado en materia hostelera y de restauración. Otra cosa es las graves deficiencias en cuanto a la oferta comercial, cada vez más desmantelada y despoblada salvo honrosas y aventureras excepciones. Tristísimo pasear la tarde del martes pasado a las siete por Lancería, sombras y tristeza en el atardecer invernal.

En el antiguo bar El Garaje, de plaza Peones, ha abierto recientemente sus puertas Al abordaje, un freidor marisquería pendiente de testar cuyos regentes también son propietarios de Con acento gallego, el conocido local de la calle Arcos donde fluye el buen pulpo y la queimada. Eso sí lo he catado. Bueno la quemaida no. Pescaíto frito en cartuchos y marisco cocido en un bello inmueble del siglo XVIII son los principales atractivos, que no los únicos, de un establecimiento enclavado en una zona del Jerez de intramuros que habría que potenciar, principalmente por su cercanía a un inmejorable equipamiento con encanto como es el Zoco de Artesanos, un enorme desconocido para propios y extraños. Si algunos jerezanos pierden el miedo a romper la barrera psicológica de los límites de El Carmen con Carpintería Baja y entienden que más centro histórico que esas callejuelas no hay nada (y no sólo cuando de andar tras los Pasos se trata), abrirán una excelente vía para que el turisteo también se deje caer por un entorno que en cualquier otra parte del mundo estaría blindado al tráfico privado y altamente protegido urbanísticamente.

Muy cerca, en el arranque de Tornería desde Plateros, ha aparecido en el antiguo local de El Tuti un garito impulsado por el responsable del mexicano Chihuahua, casi vecino de calle, al que ha llamado La cantinita del amor. Su especialidad, dice, es la comida callejera (rollo ‘take away’ más que restaurante), los piropos y las canciones de amor. En San Valentín avanzo que habrá serenata pero mientras tanto uno puede ir disfrutando de sus precios de apertura: tres tacos (riquísimo el de cochinita) a 5 euros y la Coronita a 1,8, precio casi de súper. Hay más sabrosas incorporaciones. Frente por frente al Ayuntamiento (¿les suena?), abrió sus puertas hace ya casi medio año Albores, otro de esos locales dentro del género de los gastrobares (los restoranes de los hipsters) que para mí era un auténtico desconocido, como no así la cocina de su chef Julián Olivares (ex jefe de cocina de la cercana Cruz Blanca), que lo hace todo en los fogones para que te relamas.

Y entre todas estas buenas nuevas, llega la que considero una desconcertante apertura en pleno centro de Jerez. ¿Es la inauguración de Foster’s Hollywood en la esquina de Zaragoza con Nuño de Cañas (Plaza Canterbury) un anticipo del retorno de las franquicias de restauración al corazón de la ciudad? ¿Volveremos a ver pronto un McDonald’s en la calle Larga o en el Arenal? La cadena de comida americana y tex-mex (con otro local en Luz Shopping) cerró su establecimiento de Sanlúcar y ha abierto una segunda franquicia en Jerez, lo que procediendo de una cadena con más de 180 restaurantes en España da que pensar que alguien habrá hecho un estudio de mercado y habrá llegado a la conclusión de: ¿y por qué no va a ser rentable abrir en el centro de la quinta ciudad de Andalucía? El tiempo lo dirá, y también dirá si es hora de que desembarquen los clásicos de la comida rápida que, nos gusten más o menos, son un clarísimo indicador de pujanza económica de un territorio concreto que aglutina el turismo, el ocio y el comercio. ¿Alguien ha ido a alguna mediana o gran ciudad del mundo que no tenga un McDonald´s en lugar emblemático? Pues eso. Qué viva el Big Mac. Y por cierto, a ver si dejan respirar a la plaza del Arenal. Cuando no es una cosa es otra. Ahora pervive aún más oculta por culpa de una macrocarpa con una exposición itinerante. Muestra que viene a afear más si cabe la que debería de ser tarjeta de presentación de la ciudad, donde por ejemplo ya va siendo hora de jubilar los enormes carteles catetos de mucho bar de mala muerte como hay y potenciar cierta exclusividad en los negocios que abren sus puertas en el lugar más estratégico de la ciudad. Ichhht, casi.

Autor: Paco Sánchez Múgica

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